En los tiempos que corren, sorprende el derroche de creatividad y ambición de Love of Lesbian. El grupo que capitanea Santi Balmes saca hoy un doble y generoso álbum, La noche eterna. Los días no vividos. Un trabajo con un sonido más homogéneo y un estimulante barniz ochentero, con piezas que invitan directamente a bailar con nocturnidad y alevosía.
De izquierda a derecha y de arriba abajo, Joan Ramon Planell, Oriol Bonet, Santi Balmes, Jordi Roig y Juli Saldarriaga. JOAN CORTADELLAS
Información publicada en la página 51 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 22 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Después de vivir «como dráculas» y practicar «el vampirismo psicológico» durante dos años y medio de gira, «había quien decía que Love of Lesbian vivía del cuento. Y los admiradores del grupo se merecían un buen material, e incluso material de sobra», dice el guitarrista Juli Saldarriaga. «Los conjuntos solo recaudamos con los conciertos, y la idea era cuidar al fan con un material que está muy bien parido. Un álbum trabajado de forma artesanal -añade el batería Oriol Bonet-. Tal y como se escucha actualmente la música, este lanzamiento parece que este fuera de lugar, es verdad, pero nosotros pedimos que lo saboreen con calma y se detengan en las letras».
«Esto nos lo podemos permitir porque hemos conseguido que nuestros seguidores tengan una base digamos que elevada -constata Santi Balmes, el carismático cantante y compositor-. Las nuevas tecnologías no tienen por qué determinarlo todo. La forma de consumir ha cambiado; se picotean apenas algunas piezas y parece la fiesta del canapé. Pero la calma también es posible».
Este álbum, el séptimo de estudio que publica el conjunto barcelonés, es el primero que graban dedicándose ya todos exclusivamente a la música. «Antes de entrar en el estudio muchas cosas las teníamos ya solucionadas. Hubo un trabajo previo de investigación sonora, y luego tuvimos también tiempo para corregir», recuerda Saldarriaga.
Los lesbianos (que así se les llama) tuvieron claro que Ricky Falkner [componente del grupo Standstill] se tenía que encargar de la producción de este álbum. «Trabajamos con él desde el disco Ungravity [el tercero y último que grabaron en inglés]. Hemos crecido y aprendido con él de manera paralela. Y cuando nos reencontramos, intercambiamos las experiencias incorporadas. Tenemos una relación de encuentros amorosos musicales cada dos años muy enriquecedora. Él tiene un sentido armónico privilegiado. Y nosotros aportamos la intuición callejera», apunta Balmes.
COMO UN COCHE 'TUNEADO' / «En la gira pasada éramos como un coche doméstico que se puso a correr un Gran Prix, con la maquinaria al límite. Y ahora somos más banda que hace dos años», constata, feliz, el guitarrista. ¿Y cómo es el coche que ahora conducen? «Lo hemos tuneado. Hemos entrado en boxes, cambiado las ruedas...», ríe Balmes. A pesar de la constante presencia de los sintetizadores, el vocalista defiende que este nuevo disco «es más guitarrero». Y las letras vuelven a ser parte importante de su propuesta, como esa que titulan Los toros en la Wi, y reza: «Buscaba un mundo feliz entre Buda y Schopenhauer». «Esta pieza intenta dar un sentido muy fácil a lo que es la existencia, buscando un lindo final que nada tenga que ver con los libros de autoayuda. La búsqueda de la felicidad requiere una investigación personal. Y nada de buscar la iluminación. ¡Se acabaron los ismos»!