--Los bancos americanos fueron unos sinvergüenzas al vender porquería a todos los bancos del mundo. Vivimos una crisis de decencia.
Según el profesor Leopoldo Abadía, «las cosas son muy simples pero quienes las explican no tienen ni idea». JOSEP GARCIA
--¿Cómo le explicaría la prima de riesgo a un niño de seis años?
--Pepito es mi amigo y me deja cinco euros, pero me dice que debo devolverle lo que me prestó, más un euro. También le deja cinco euros a Juanito, el malo del cole, y como no se fía de él, le dice que tendrá que devolverle lo que le prestó, más tres euros. La diferencia entre uno y tres es la prima de riesgo.
--¿Dejaría a sus hijos un verano al cuidado de Angela Merkel?
--¡Sí, tengo 12, allá ella! Como me cae bien, le dejaría mi casa también.
--Si solo le quedaran 3 euros, ¿en qué los gastaría, en salchichas frankfurt o en yogures griegos?
--Los guardaría o los gastaría en algo fundamental.
--¿Si recibiera una herencia de 300.000 euros, los llevaría al banco, los guardaría en el colchón, compraría una casa...?
--Los guardaría en un banco del que me fiara, uno que no hubiera hecho muchas tonterías, y en un producto con el mínimo riesgo. Por ejemplo, a plazo fijo.
--Reflotar Bankia nos va a costar 500 euros por ciudadano.
--Si no se reflota, ¿cuánto dinero perderán los millones de personas que tienen sus cuentas allí? Pero también habría que castigar e inhabilitar a los responsables.
--¿Qué le mosquea más, que le suban 100 euros los impuestos o que le bajen 100 euros el sueldo?
--Lo primero es necesario a día de hoy. Es una faena, pero puede ser aislado (esa es la esperanza). Lo segundo depende de la empresa y es mejor que no tener ingresos.
--¿Quién nos ha metido en el lío?
--Las entidades financieras americanas. A continuación, las agencias de calificación, los bancos y cajas que no sabían qué productos vendían y, por último, nosotros, los ingenuos cegados con la idea de vivir una vida que no podemos permitirnos.
--¿Qué ha entendido y qué no entiende acerca de la crisis?
--He entendido que las cosas son muy simples, pero quienes las explican no tienen ni idea. Lo que no comprendo es cómo permitimos que esta panda de cenutrios nos gobiernen, sean nuestros políticos y dirijan nuestros bancos y cajas.
--¿Qué se dice en su casa? ¿Tiene familiares afectados?
--Por suerte, todos se han ido colocando en buenos sitios y son muy despiertos. En casa se habla desde el punto de vista de mis devaneos faranduleros: la gente se ríe.
--¿Qué es lo más disparatado y lo más acertado que ha escuchado sobre economía?
--Lo más disparatado es que me llamen gurú de la economía. Y lo más acertado, cada una de las preguntas y reflexiones que me aporta la gente en las conferencias que doy y en los e--mails que me mandan. Es gente muy sensata.
--¿Quién es el héroe?
--Los que trabajan con uñas y dientes para salir adelante de esta situación. Constituyen la verdadera definición del optimismo.
--¿Y quién es el villano?
--Los insensatos: bancos, cajas y políticos de bajísimo perfil.
--¿Tiene la sensación de que lo peor ya ha pasado?
--Quedan tragos amargos, pero estamos en la dirección de salida. Eso sí, está muy lejos todavía.
--¿La crisis le está afectando?
--Me hace salir en la tele, dar conferencias y ayudar a asociaciones. Me ha puesto en contacto con gente fenomenal que jamás pensé que podía conocer.
--¿Y económicamente?
--Con una familia de 12, nunca tuve tranquilidad, siempre viví en crisis. Ahora ya estoy mayor y todos viven fuera de casa. No me falta, pero tampoco me sobra.
--¿Si tuviera 20 años y estuviera parado, emigraría? ¿Adónde?
--La globalización tiene eso: los barrios de mi pueblo se llaman Sarrià y Singapur. Me iría a aquel país en el que pudiera encontrar trabajo.
--¿Por qué cree que los países del norte no se fían de los del sur?
--Hemos hecho el bobo y hemos vivido pensando que éramos ricos, pero somos muy pobres.
--¿Qué le ha enseñado la crisis (si es que le ha enseñado algo)?
--Primero, que la gente que dice que sabe, realmente sabe menos de lo que dice saber. Segundo, que lo poco que saben esos supuestos gurús económicos no lo saben explicar. Tercero, que la gente normal sabe muchísimo más que ellos.
--¿Qué cree que tiene que ocurrir para que esto cambie?
--Que se inicie una revolución civil muy gorda, no violenta, en la que los sinvergüenzas no tengan cabida. Eso no se logra con manifestaciones en las plazas, sino cambiando cada uno de nosotros por dentro.
--¿Qué idea se le ocurre para mejorar el panorama?
--Que seamos decentes en cada cosa que hagamos y digamos. Es hora de globalizar la ética.
--¿Cómo debería ser un mundo mejor?
--Este mismo, pero con los sinvergüenzas inhabilitados. En lugar de qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos, debemos preguntarnos qué hijos vamos a dejar a este mundo. El futuro será mejor cuanto más formada esté la gente.