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COMEDIA-DRAMA

'El lado bueno de las cosas', un poco de gato por liebre

Tráiler de 'El lado bueno de las cosas'.

Tráiler de 'El lado bueno de las cosas'.

NANDO SALVÀ

Viernes, 25 de enero del 2013

Dado que, en películas como Flirteando con el desastre y Extrañas coincidencias, David O. Russell se dedicó a explorar disfuncionalidades y neurosis humanas a conciencia, resulta frustrante que en su nuevo trabajo utilice la enfermedad mental solo para elevar una comedia romántica rutinaria a la categoría de drama adulto.

En el proceso, Russell parece dar por hecho que su pareja protagonista posee un carisma irresistible simplemente como consecuencia de sus trastornos psicológicos o su necesidad de expresar lo que sienten de la forma más combativa posible, y no porque realmente merezcan sus atenciones mutuas o la nuestra. Que no sea la primera película que asocia la enfermedad mental con una sensibilidad exquisita y una sinceridad admirable no la hace menos molesta en ese sentido.

En todo caso, para Russell explorar de forma seria a sus personajes solo sería un estorbo en su camino hacia el eventual final feliz. En última instancia, ni la buena mano del director controlando el ritmo narrativo y las emociones del espectador ni los grandes trabajos interpretativos logran desviar la atención del hecho que El lado bueno de las cosas es una película sobre gente alienada que se preocupa demasiado por no alienar a nadie. Su único objetivo es repartir buenos sentimientos recordando las propiedades curativas del amor.

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