Octubre del 2008: Lehman Brothers y el sistema bancario islandés han quebrado. En esos días, en los orígenes de la crisis, en un turbio mundo de traiciones, mentiras, codicia y ambición, habitado por brokers sin escrúpulos y donde, como decía Quevedo, poderoso caballero es don Dinero, transcurre Calle Erottaja (Ediciones B), revelador debut en forma de thriller de Karo Hämäläinen (1976), redactor jefe de la revista económica finlandesa Aryopaperi.
Información publicada en la página 66 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 06 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-¿Quién tiene respuestas a la crisis?
-Nosotros, las personas. Yo analizo el ser humano del mundo maniático-depresivo de las finanzas, ahora todo es fantástico y al minuto todo es horroroso. Surgen instintos básicos que siempre están ahí: avaricia y miedo. La lección que nos da es que el futuro existe y que históricamente tras las crisis siempre han venido épocas de florecimiento. La novela ayuda a aprender de uno mismo y de los demás. La ficción da respuestas.
-El mundo real le brindó la trama.
-Ese octubre, para un artículo, estaba en la filial finlandesa del banco islandés Glitnir cuando este la puso a la venta, rodeado de tiburones financieros en una situación extrema. La novela es el primer acto de la crisis. Ahora estoy escribiendo el segundo, sobre la deuda soberana, Grecia y el rescate, para ver qué pasó y por qué y mostrar que igual que las personas, los gobiernos no se muestran tal como son y presentan cifras manipuladas para dar una imagen falsa de la realidad.
-Parece que hay más ficción en la realidad que en las novelas.
-En la realidad económica sí. Se puede mentir más con los números que con las palabras porque creemos que los datos son exactos y las letras tienen más matices. Las empresas manipulan los beneficios y las cifras de sus balances, es la ingeniería financiera.
-El personaje de el Rata huele «a colonia de fundamentalismo de mercado». ¿Son así todos esos tiburones?
-Son muy competitivos. Viven pendientes de si su resultado es mejor que el de otros. Miden lo buenos que son por la cantidad de dinero que son capaces de ganar. Buscan el riesgo.
-¿Han perdido de vista la ética?
-A muchos solo les interesa ganar dinero. Ven su trabajo como un juego, con unas normas que son su ética. Pero esas reglas tienen muchos agujeros y ellos son expertos en aprovecharlos. Hay que cambiar sus reglas.
-¿Pero quién puede cambiarlas?
-Deben hacerlo los políticos y, como votantes, nosotros debemos hacerles llegar el mensaje de que estamos hartos de los tejemanejes de los bancos.
-Pero pocos confían en los políticos.
-La confianza se ha roto. Pero la democracia nos permite no votar más a los políticos en que ya no confiamos.
-¿Como ve Finlandia a España?
-Grecia es el caso más grave, podría salir del euro. El problema en España es el sistema bancario, la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento. Pero el mensaje a transmitir es que la crisis se solucionará. Hay que creerlo y tener confianza en el futuro.
-«Se privatizan las ganancias, se socializan las pérdidas», escribe.
-Sí, en Finlandia se vio cuando se rescataron los bancos y lo pagaron los ciudadanos con los impuestos.
-En España el Gobierno asegura que no lo pagarán los ciudadanos...
-Los políticos es lo que deben decir. En España y los países mediterráneos, y no querría enfadar a nadie, se privatizan los beneficios pero las facturas las pagamos todos los europeos. La opinión en Holanda, Finlandia y Alemania es que hay que dejar de pagar los excesos de otros países.