Juanes no se dejó intimidar anoche por las cenefas modernistas del Palau y, en su debut en la sala, burló barreras y defensas en un recital que buscó el cuerpo a cuerpo con sus fans. Su anunciado unplugged, que, como suele ocurrir, no lo fue tanto (13 músicos, incluidos teclados, bajos y más enchufes que en el Apple Store), le sentó bien para marcar perfil como intérprete y contagiar frenesí latino, sobre todo en las canciones con más poso de cumbia y folclore colombiano.
Información publicada en la página 52 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 19 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El recital arrancó fuerte con Fíjate bien, enlazada con La paga, una versión de Could you be loved, de Bob Marley (cumbia con vistas al reggae) y La camisa negra. Sección de viento voluptuosa, un violín de quita y pon, y una teclista y corista, la puertorriqueña Raquel Sofía, que acabó marcándose un dúo con la estrella en Fotografia.
El ambiente estaba caldeado, «lleno de mamacitas divinas», en lenguaje juanesesco y con abundante presencia de compatriotas del artista. «Quiero saludar a todos los paisanos que hay aquí ahora», lanzó provocando una ovación gozosa y estruendosa. «Y, bueno, obviamente, también a toda la gente de Barcelona·», añadió, ahí con consecuencias auditivas más discretas.
Cuando Juanes y su tropa se pusieron más rítmicos y afrocaribeños, como en Rebelión y Yerbatero, hicieron temblar las efigies del Palau. Más dudosos fueron sus incursiones en el mundo de la balada romántica, como en Difícil, canción que expuso un uso mejorable de la metáfora («adónde fue nuestro amor / El viento se lo llevó») y en Volverte a ver, proveedora de una rima audaz («Porque sin ti, mi vida, yo no soy feliz / Porque sin ti, mi vida no tiene raíz»).
GUITARRAS Y CHARANGOS / Pero dominó el festín popular a lomos de guitarras acústicas, charangos y banjos bien apuntalados por tres sets de batería y percusiones. Juanes se desvió muy fugazmente hacia el jazz en Azul Sabina y destapó una canción nueva, Dime. «Hagan lo que quieran con ella», concedió.
El público siguió ya de pie y bailando la recta final: de Me enamora a A Dios le pido y una Mala gente estirada con cánticos populares. Juanes piropeó a la sala y a sus fans en un estilo digno de David Bisbal. «Este lugar es una joya. Gracias por estar aquí y ser parte de este sueño». El Palau dio su visto bueno.