La escena techno está de luto por la muerte, este fin de semana, de Juan Arnau Ibarz, quizá el agitador más anciano que ha tenido la música electrónica española. Arnau era el patriarca de la saga que dirige el club Florida 135 de Fraga y el Monegros Desert Festival. Tenía 85 años y estuvo prácticamente hasta el último momento a pie de pista, observando la evolución de una empresa que siempre ha defendido el entretenimiento como un valor en sí mismo.
Información publicada en la página 51 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 02 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En realidad, Juan Arnau Ibarz no fundó la discoteca. Fue su padre, Juan Arnau Cabasés, quien compró la sede del Sindicato Agrícola en 1942, la convirtió en cine y empezó a programar bailes y actuaciones. De Antonio Machín a Massiel y de Xavier Cugat a Los Amaya, la evolución de los gustos de la juventud animaría años después a su hijo Juan a reconvertirla en un club señero del techno peninsular.
En esta transición, el injubilable señor Arnau no fue un obstáculo sino todo lo contrario: un valioso aliciente. Seguía al pie del cañón las sesiones de cada fin de semana en Florida 135 y era un asiduo consumidor de música electrónica. También sería un entusiasta y vistoso refuerzo del épico Monegros Desert Festival que se celebra cada verano en la inmensa finca de la familia Arnau, a las afueras de Fraga.
DESORBITADA ADMIRACIÓN / A sus setentaymuchos, aún te lo cruzabas en el festival a medianoche en una sesión de drum'n'bass del inglés Fabio y, al mediodía siguiente, despachando junto a su esposa Pilar en el puesto de merchandising. Los technoadictos, agotados tras 15 horas de fiesta, se le dirigían con esforzado respeto y desorbitada admiración y le compraban una camiseta. Y él los despedía recomendándoles quedarse a la sesión de aquella noche en la discoteca: «Hoy pincha Robert Lamart», les provocaba el abuelo.