Institución viviente de la memoria catódica, el presentador bilbaíno logró en su día hacer realidad el sueño del Gobierno: unir a un país entero para concentrarse en un mismo fin. Ahora no se trata de doblar cucharas, sino los deprimentes gráficos macroeconómicos. ¿Le pedimos el teléfono de Uri Geller?
-¿Podría resumir la crisis en un tuit?
A José María Íñigo la crisis le ha enseñado que "las cosas siempre pueden ir a peor". AGUSTÍN CATALÁN
-Vivimos una situación económica penosa, a la que nos han llevado incompetentes propios y extraños, dejándonos en una ruina lamentable.
-¿Cómo le explicaría la prima de riesgo a un niño de 6 años?
-Como no somos de fiar, no nos fían.
-¿Dejaría a sus hijos un verano al cuidado de Angela Merkel?
-Por supuesto, seguro que aprenden mucho.
-Si solo le quedasen tres euros, ¿en qué los gastaría antes, en salchichas de frankfurt o en yogures griegos?
-Se los tiraría a la cabeza a alguien que yo me sé.
-Si mañana recibiese una herencia de 300.000 euros, ¿qué haría, los llevaría al banco, los guardaría bajo el colchón, compraría una casa o invertiría en deuda soberana española?
-Pagaría deudas, las que pudiera. Y el resto, que espere.
-Reflotar Bankia nos va a costar 500 euros a cada ciudadano. ¿Le parece bien? ¿En qué preferiría gastar ese dinero?
-Antes me compraría un ordenador nuevo.
-¿Teme que desaparezca el euro? ¿Cómo cree que le afectaría?
-¡Y yo qué sé! Esas decisiones están lejos de mis entendederas de hombre de letras.
-¿Qué le mosquea más, que le suban 100 euros los impuestos o que le bajen el sueldo 100 euros?
-Lo que más me mosquea es que cambien de opinión cada mes, que no sepan exactamente qué hay que hacer, o al menos den esa sensación, y que contribuyan a esta situación de desazón pública tan incómoda.
-¿Quién nos ha metido en este lío?
-Entre todos la mataron y ella sola se murió. Los culpables siempre son los otros.
-¿Qué ha entendido y qué no entiende acerca de la crisis?
-Solo sé de mi crisis: contratos que no se cumplen, salarios que se reducen a la mitad, pagos que no se realizan. Como ve, un panorama idílico. Vivimos en el paraíso de Murphy.
-¿Qué comenta sobre este tema cuando habla con los amigos?
-No suelo hablar ni de política, ni de economía, ni de religión.
-¿Qué es lo más disparatado y lo más acertado que ha escuchado sobre economía en los últimos años?
-Lo más disparatado, eso de que "se venía venir y nadie lo vio". ¿Lo acertado? Nada, que yo sepa.
-¿Quién es el héroe de la crisis?
-Los sufridos ciudadanos, claro.
-¿Y quién es el villano?
-El que pone en marcha las medidas para salir de la crisis. En este caso, el presidente y su Gobierno, aunque seguramente hacen lo que hay que hacer. Creo que cualquier presidente haría lo mismo en esta situación.
-¿Tiene la sensación de que lo peor ya ha pasado, o cree que nos esperan aún los tragos más amargos?
-Me temo que lo peor está aún por venir. Queda la duración de la crisis hasta salir de ella, si alguna vez logramos salir.
-¿Cómo lleva convivir con tantas noticias económicas negativas?
-Mal, claro, hasta que llega un momento en que las oigo como quien oye llover. Últimamente paso de los noticiarios. No quiero que nadie me ayude a amargarme la vida aún más.
-En los años de vacas gordas, ¿tomó alguna decisión económica de la que se haya arrepentido?
-La de jugar algún dinero en bolsa. Lo perdí todo.
-Si tuviera 20 años y estuviera en paro, ¿emigraría?
-Seguramente sí, a Estados Unidos.
-¿Por qué cree que los países del norte de Europa no se fían de los del sur?
-No sé, pero si es así, por algo será. Un país donde los trabajadores cortan su jornada laboral para ir a comer un bocadillo y luego bajan siete veces a la calle para fumar un cigarrillo, abandonando su puesto de trabajo más de una hora diaria entre unas cosas y otras, es de sospechar.
-¿Qué le inquietaría más, que su hijo le dijera que quiere ser un banquero o que quiere hacerse político?
-Si no fuera tan serio el tema, le diría que político. Nadan entre problemas, pero ninguno les salpica.
-¿Qué le ha enseñado la crisis?
-Que las cosas siempre pueden ir a peor.
-¿Qué cree que tiene que ocurrir para que esto cambie?
-Cerrar el país y volver a comenzar evitando errores y despilfarros.
-¿Vivir esta experiencia tiene algo de positivo?
-Seguramente bajaremos de peso con la dieta que nos imponen a la fuerza.
-¿Podría contar algún chiste relacionado con la crisis?
-No está el país para chistes, pero... "Entra un cliente en el hotel, con su maleta, y pregunta: '¿Tiene habitaciones?'. Le responden: 'Sí'. '¿Cuánto cuestan?', pregunta de nuevo. '¿Cuánto tiene?'", le contesta el encargado.
-¿Qué idea se le ocurre para mejorar este panorama?
-Evitar despilfarros, adelgazar las administraciones públicas, las empresas públicas, las televisiones públicas; producir más y mejor, y anular subvenciones inútiles y de favor.
-¿Cómo debería ser un mundo mejor, a diferencia de este?
-No soy amigo de las utopías. Me conformo con un mundo más humano, con menos sobresaltos y problemas, donde no haya nadie que no sepa si tendrá para comer mañana. ¿Es mucho pedir?
Vea el vídeo de esta
noticia con el móvil
o en e-periodico.es