Empezó la tarde con ropa más cómoda (pantalón pirata y sandalias de esparto) pero por la mañana E.L. James se presentó ante la prensa congregada en Madrid con un ajustado vestido veraniego y zapatos negros de finísimo y alto tacón, perfectos para cualquier fantasía fetichista y para presentar su trilogía erótica Cincuenta sombras de Grey (Grijalbo /Rosa dels Vents). Aterriza con aureola de fenómeno: 15 millones de libros vendidos en Estados Unidos y una expectación contagiada a través de las redes sociales por rendidas fans (porque la mayoría de sus lectores son mujeres). Y el virus ha calado también aquí. En solo dos semanas a la venta, la primera entrega (las otras dos llegarán el 4 de julio) ya es el número uno del ranking de EL PERIÓDICO (y el dos en catalán).
Información publicada en la página 73 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 20 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Es lectora de «novela romántica pero con sexo», que cree en «el amor romántico» y que presume de relación romántica con su marido, con quien se reparte las tareas domésticas. James opina que una de las claves del éxito de la trilogía, que cuenta la historia de amor, pasión y sexo entre una joven inexperta y un rico y guapo millonario que le propone una relación sadomasoquista, es que las fantasías eróticas de la novela (que confiesa sin pudor que son las suyas) «pueden ayudar a escapar de la vida diaria, a alejarse de las facturas, de la cocina... y ayudar a mejorar el estado de ánimo». «Es un libro escrito para mujeres, escrito para mí y para mi propio placer», afirma, convencida de que a las mujeres «les gustan las fantasías porque su principal zona erótica está en el cerebro. ¡Y qué mayor fantasía que el protagonista!, un hombre ridículamente guapo y abrumadoramente rico y que además lo hace bien en la cama». Y si luego los hombres la leen, «puede haber un diálogo entre hombres y mujeres sobre estos asuntos y se puede pasar a palabras mayores».
James empezó la serie de forma anónima. «Quería distinguir entre la mujer que trabajaba en televisión [empleo que dejó en enero] y la que escribía. Pero también quería proteger a mis hijos [ya adolescentes]. No quería que dijeran 'mira, su mamá es la que escribe cosas subidas de tono'».
EL SADO / «Desconocía el mundo del sado pero al investigar me pareció fascinante y muy, muy tórrido. Ese elemento ha destapado algo que a mucha gente le gusta y es la fantasía del control, que alguien se encargue de organizarnos la vida», aunque añade que «el principal motivo de la novela es ver qué pasa si conoces a alguien que lleva un estilo de vida específico y tú no quieres entrar en él». Y ante posibles críticas por mostrar una relación entre mujer sumisa y hombre controlador, James remite al segundo libro, «donde la mujer es muchísimo más fuerte que él».