La feria discográfica del Sónar -2009 era un solar. Ya solo quedaban los últimos mohicanos: el sello alemán Raster Noton, el barcelonés spa.RK, la revista inglesa The Wire... En los años 90 estuvo abarrotada de tiendas de discos y revistas de tendencias. Cuando cayeron unas y otras, llegaron las discográficas de techno. Y ahora que el formato físico casi ha desaparecido, ¿que se puede exponer?
Información publicada en la página 55 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 14 de junio de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
El modelo de negocio ha cambiado tanto en la última década que los espacios de encuentro también tenían que evolucionar. En esta 18ª edición del Sónar hay apartados que directamente no existen (la citada feria discográfica) y otros que simplemente han evolucionado, como las Demos o exhibiciones de material, que antaño se hacían en el Hall del CCCB y ahora se refugian en el auditorio del Macba.
Tal vez donde más se nota la evolución del sector sea en las jornadas Digital Music 2.0. Esta es su tercera edición y a diferencia de las conferencias del Sónar del siglo pasado, aquí los ponentes estrella ya no son directivos de discográficas ni medios de comunicación especializados, sino jerifaltes de Google, Movistar, Spotify y YouTube. No, ninguno podrá hablar desde el punto de vista de la creación o la producción artística, pero estas son las multinacionales del siglo XXI: las que distribuyen la música.
'Hackers' de pago
La iniciativa más llamativa y nueva de esta edición de Sónar es el Music Hack Day: un encuentro de 24 horas ininterrumpidas en el teatro del CCCB en el que 60 hackers intentarán desarrollar aplicaciones musicales a partir de soportes y códigos que aportan empresas (de aplicaciones para móviles, márketing musical, software...). En este velado casting de cerebros informáticos se ha dado prioridad a participantes cuyos currículos incluyan logros relacionados con la música. Entre ellos estará Eduard Prats Molner, el catalán que desarrolló el interfaz de un popular clip interactivo de Arcade Fire.
Estas jornadas de hackeo creativo nacieron en el 2009 en Londres y se instalan en el Sónar impulsadas por el Grupo de Tecnología Musical de la Universitat Pompeu Fabra. Aunque tengan un aspecto terrorista, también se integran en SonarPro, apartado profesional de un festival que nació bajo el amparo de la SGAE y que hoy maniobra en territorios casi opuestos, buscando soluciones de futuro a problemas que ya parecen del pasado. Por cierto, dos corresponsales del Sunday Times cubrirán el cónclave vía Twitter.
En el pasado queda el viejo sueño de impulsar la música electrónica española desde el Sónar. La ansiada escena local no ha despuntado pero, en cambio, no cesan de surgir talentos en ámbitos vecinos como la producción audiovisual y el diseño multimedios. El Sónar ya tendió puentes en el 2009 con estas nuevas industrias creativas organizando visitas a Hangar y la UPF, pero este año, y tras entrar en contacto con el departamento de Promoción Económica del ayuntamiento de Barcelona, emprende una nueva estrategia: potenciar estos sectores emergentes desde un festival donde lo más llamativo seguirá siendo la música, pero tras la cual un millar de profesionales se reunirán para hacer negocios y política.
Es un proyecto aún en obras, un modelo embrionario de feria 2.0, invisible al público general pero donde se esbozan las estrategias de futuro. Ambicioso e inquietante.