Uno de los objetivos que se marcó Ferran Mascarell cuando accedió a la Conselleria de Cultura afronta la recta final de su trayecto legislativo. El conseller espera que a principios del 2012 esté aprobada una nueva estructura definida por la busca de mayor eficiencia, en la que a su organismo le correspondan el diseño y la aplicación de las políticas culturales. Un territorio en el que ha colisionado de manera directa con el Consell de la Cultura i de les Arts (Conca), cuya reforma provocó el lunes la dimisión de 10 de sus 11 consejeros.
Información publicada en la página 75 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 12 de noviembre de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
EL CONFLICTO
De la «ambigüedad» a «potenciar» el Conca
Mascarell nunca ha ocultado que el Conca, nacido según la línea de los Arts Councils anglosajones, estuvo marcado por el defecto de origen de la «ambigüedad de la ley» que lo creó en el 2008. A raíz del debate sobre las subvenciones, el conseller considera que no es tan importante «quién» las concede, sino a «qué» proyectos artísticos se dan. En contra de lo que dicen los dimisionarios, Mascarell está convencido de que la reforma legal, a raíz de la ley omnibús del Govern, «potenciará» el Conca, que tendrá un plenario con siete consejeros para sus funciones de «control, auditoría e impulso de la cultura».
LA ESTRUCTURA
Implantación de una agencia de patrimonio
La nueva estructura de la conselleria contempla cuatro grandes ejes: una nueva agencia para gestionar el patrimonio (un ámbito que mueve más de 60 millones de euros), el Institut Català de la Indústries Culturals (ICIC) para la cultura viva (en cuestiones de creación, producción y distribución), la cultura asociativa y amateur (con una participación estimada de 250.000 personas en Catalunya) y un organismo transversal para organizar el sistema de subvenciones. Esa ventanilla única, que Mascarell ha pregonado desde su llegada al cargo, ha sido el gran punto de enfrentamiento con el Conca. Tendrá tres representantes por apartado de subvención (uno de la Conselleria, otro del Conca y un técnico consensuado). Este jurado será público y cambiará de forma rotativa.
EL SECTOR DEL ARTE
CCCB y Macba, juntos pero con dos marcas
Mascarell también desmintió ayer, en un encuentro con los medios, que haya diferencias con el Ayuntamiento sobre la reordenación del arte contemporáneo de Barcelona. «CCCB y Macba han de trabajar con la máxima colaboración por sujeto cultural y realidad económica. Y no ha de desaparecer una marca. Sumadas tienen más valor», afirma. En ese sentido, dentro de dos semanas, se cerrará el documento fundacional del sistema del arte contemporáneo en Barcelona, donde la Diputación, por su participación mayoritaria en el CCCB, también tiene su palabra.
Respecto al MNAC, Mascarell espera que en las próximas semanas el comité de selección del nuevo director haga llegar al patronato de la institución «los tres o cuatro nombres seleccionados» de las 17 candidaturas presentadas. La fórmula del concurso se usará también para elegir el próximo verano al sustituto de Sergi Belbel en el Teatre Nacional.