La interminable historia de las boy bands españolas constituía hasta el día de hoy una retahíla de tibios fracasos. ¿Quién recuerda por ejemplo a Los Chicos de Tass? Un híbrido entre New Kids On The Block y los mexicanos Magneto que en 1990 lanzó Miguel Ángel Arenas El Capi con el single, Gangster, y otras piezas compuestas por Alejandro Sanz cuando todavía firmaba como A. Sánchez, su apellido real.
Auryn 8 De izquierda a derecha: David Lafuente, Blas Cantó, Dani Fdez, Carlos Marco y Álvaro Gango. <BR/>
Información publicada en la página 49 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 18 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ya en pleno apogeo del género, algo más de éxito acariciaron los gaditanos Providence con sus acrobáticas coreografías y la canción Sigue así. O los catalanes Buen Color, cuyo miembro mulato casi eclipsaba al resto en la portada de su primer disco. En el segundo cayeron en picado pese a su difundido arranque: una versión en clave r'n'b del clásico Cuéntame, que curiosamente se anticipó algunos años a la exitosa serie. Y si Buen Color eran los más finos, los atléticos Guardaespaldas más que una boy band parecían boys de una despedida de soltera.
En el año 2007, cuando salvo en países como Corea o Japón el furor por este tipo de bandas palidecía en el recuerdo, España envió a Eurovisión a D'Nash, quienes, a pesar de la pobre puntuación conseguida con su I love you mi vida, siguen intentándolo en América.
Quizás para romper el maleficio, David, Blas, Dani, Carlos y Álvaro escogieron el nombre de Auryn, que en la novela La historia interminable era el amuleto que permitía cumplir todos sus deseos a quien lo llevara. Y a ellos parece haberles dado también suerte.
Veinteañeros todos y de ciudades distintas: Alicante, Murcia, Ciudad Real, Granada y Madrid. Uno era amigo del uno, otro del otro.... Se conocían de la infinidad de castings y programas por los que desde niños habían pasado: Veo veo, Factor X, La guerra de los coros o Eurojunior, donde dos de ellos coincidieron y uno incluso ganó la final española.
Cuando a finales del 2010 formaron el grupo Auryn pocos hubieran pronosticado el actual revival de las boy bands. The Wanted acababa de saltar a la palestra y One Direction ni siquiera había salido del cascarón.Pocos meses después quedaron a las puertas de Eurovisión. Se presentaron a la eliminatoria para ir (que ganó la olvidada Lucía Pérez) y su cuota de pantalla les sirvió de promoción. Aún así, tuvieron que autoeditarse su debut discográfico, de claro corte british: titulado Endless Road 7058, con gran parte del repertorio en inglés y manifiestas influencias de conjuntos pop como Coldplay o McFly.
Trabajo de campo
Dicen que la falta de presupuesto agudiza el ingenio. Si tanto One Direction como The Wanted tienen predilección por videoclips de sol, playa, campings y eufórico ocio vacacional, Auryn lo ha llevado a la práctica. Cada verano levantan durante tres días el My Camp Auryn, un campamento en el que conviven con sus fans. Primero en Oropesa y luego en la sierra madrileña, donde 160 chicas y cinco chicos pagan hasta 340 euros por asistir.
Pero para trabajo de campo el mantenido a través de Twitter y Facebook. Todavía desde la más absoluta independencia se colaron entre los seleccionados de la gala El disco del año de RTVE, en la que Endless Road 7058 resultó escogido mejor disco novel por votación popular. Su reedición con material adicional hace escasas semanas entró directamente al cuarto puesto de la lista de ventas. Y ahora, por fin con respaldo promocional. Han fichado para la multinacional Warner y suenan ya en radiofórmulas, sobre todo la bailable Don't give up my game. Interminable o no, su historia parece que no ha hecho nada más que empezar.