elPeriódico.com

Registrarse | Iniciar Sesión

Análisis

Su hijo sí sabe qué es un iglú descongelado

Miércoles, 22 de febrero del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
NANDO CRUZ

Hace ya casi una década, Joan Miquel Oliver me soltaba: «Lo que yo quiero contar en las canciones es todo eso que no se puede explicar con palabras». Y ponía como ejemplo el siguiente verso: «Les coses no són fàcils per ningú dins aquest iglú tan descongelat». Por mucho que nos esforcemos en concretar las sensaciones que evoca lo que canta Pau Debón en Dins aquest iglú (soledad, abandono, desazón...), decía el mallorquín, nada será tan potente y elocuente como la misma imagen de un iglú descongelado. «¡Y eso es la poesía!», exclamaba.

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 57 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 22 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

Los adultos tenemos la fea manía de querer entenderlo todo. Y eso, en la música, además de imposible es incluso contraproducente. Justo ahí es donde los niños nos llevan ventaja. Su mirada inocente les permite disfrutar plenamente de canciones que a nosotros, tan suspicaces y supuestamente preparados, nos desarman. En lugar de aceptar la estocada emocional que nos provoca una imagen poética, nos ponemos a la defensiva. Intentamos comprenderla y... fracasamos.

Pregúntele a su hijo por qué le gustan tanto Antònia Font y quizá él tampoco sepa razonarlo. Mejor así. Pero mire sus ojos cuando canta aquello de: «Bamboo, ets tu, aigua de fruites, tiramisú». Usted, en clamoroso fuera de juego, y él, chapoteando en una playa africana rodeado de tiburoncitos simpáticos y tarareando con suma facilidad esas melodías tan juguetonas pero tan sencillas. No es casualidad. Antònia Font es un grupo nacido para gustar. Eso ya lo decidió Oliver el primer día.

En unos años, su hijo cursará la ESO, quizás una carrera, aprenderá a defenderse con su inteligencia y moderará, sin advertirlo, aquella bendita inocencia que hoy le permite berrear «¡no me das miedo, Carmen Consuelo!» y entenderlo todo (a su manera, faltaría más) con solo dos pistas: un lápiz de Ikea y un pistacho, unos canarios sedentarios y unas águilas marinas (más putas que las gallinas)... Sí, un día su hijo será tan listo como usted. Una pena, oiga.

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más leído
destacado

24/05/2012 Barcelona

Barcelona revoluciona el bus

Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado