Los líos de familia suelen ser enrevesados, y más sin por en medio hay una herencia, mejor dicho, un legado. El clan de las llamadas viudas de Rubianes ha tenido que suspender el homenaje del lunes 27 en L'Aliança del Poble Nou ante la amenaza de emprender acciones judiciales por parte de la hermana del actor, Carmen Rubianes. Lo que quería ser un recordatorio unos días antes del tercer aniversario del fallecimiento de Rubianes, que murió el 1 de marzo del 2009 a consecuencia de un cáncer de pulmón, se ha visto frustrado ante la oposición de su familiar más directo, quien recordó ayer a este periódico su condición de «única heredera» de sus derechos de autor y de imagen y lamentó haberse enterado «por los medios» del acto. «Se me debe comentar qué se va a hacer».
El grupo de 'viudas', con Carmen Rubianes en medio, en la presentación de 'Rubianes somos todos'. JOAN PUIG
Una imagen de los participantes en el homenaje a Pepe Rubianes en el Palau Sant Jordi, el 8 de junio del 2009, tres meses después de su muerte. ARCHIVO / JULIO CARBÓ
Información publicada en la página 46 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 21 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El desencuentro entre los grandes amigos de Rubianes y su hermana viene de lejos. El director teatral Joan Lluís Bozzo, el tricicle Joan Gràcia, Joan Manuel Serrat, el presentador y showman Carles Flavià, el actor Pep Molina, Manel Pousa (el pare Manel) y el que fuera su último mánager Toni Coll forman ese núcleo que quiere mantener viva la llama y el espíritu de una figura irrepetible como Pepe Rubianes.
Fueron también los participantes, con Lucila Aguilera y María Rosales (vinculadas sentimentalmente a Rubianes en diferentes épocas) en la película documental Pepe & Rubianes que ha dirigido Manuel Huerga. Y antes impulsaron el gran homenaje Rubianes somos todos en el Sant Jordi (8 de junio del 2009) en el que también participó la hermana y del que salieron 60.000 euros para constituir la Fundación Pepe Rubianes, aparte de otros fondos para la Fundació Pare Manel.
AMENAZA LEGAL / Pero que entre las dos partes había fracturas ya se vio en el funeral del artista, que organizó Carmen Rubianes, la única que hizo un parlamento y en el que las viudas no pudieron recordar al amgio. «Pepe se cerró mucho en los últimos meses de su enfermedad y costaba mucho verle. Pasaban cosas raras», han comentado siempre.
La amenaza de acudir a un juez ha llevado a las viudas a suspender la fiesta de L'Aliança, renunciando a entrar en el laberinto de un pleito cuando a ellos solos les movía, sin ánimo de lucro, esa idea de mantener fresco el recuerdo de Rubianes. Una fiesta con vídeos, copas, cena, anécdotas y la actuación de la Orquestra Plateria era el menú de ese homenaje-recordatorio. Amigos y socios de la última época de Rubianes -Andreu Buenafuente, Albert Om y Xavier Grasset- también iban a participar en un acto con entradas a 20 euros. «Para cubrir gastos y reservando los improbables beneficios para una entidad benéfica de Poblenou», subrayan los organizadores.
«No es benéfico. ¿Por qué tienen que cobrar una entrada?», comentó ayer Carmen Rubianes, quien apuntó que a su hermano no le gustaban «los homenajes». Esa posición, apunta Flavià por ejemplo, no tiene por qué impedir hacer un acto en memoria de un amigo. Que entre las dos partes hay poca o ninguna comunicación lo subraya rotundamente la implicada: «Nadie tiene el monopolio de la amistad de mi hermano». Y también lanza otra andanada contra el colectivo: «Siempre digo que mi hermano tiene pocas viudas y muchos huérfanos, que son sus fans».
OTRO DOCUMENTAL / Algo que las viudas, con el impacto de contar entre sus filas a gente como Serrat, Bozzo o Gràcia, subrayan de la misma manera con su idea de hacer un homenaje anual o de instaurar un premio con el nombre de Pepe Rubianes, como ya recuerdan en el filme de Huerga.
En ese documental, producido por Mediapro, tampoco tuvo ninguna participación la hermana del artista. Sí se entrevistó, afirma, tres veces con el productor Jaume Roures y una con el director sin que saliera ningún acuerdo de esos encuentros. En aquellos tiempos, ya tenía un compromiso con otra productora catalana para lanzar un documental, «con imágenes inéditas de mi hermano». Su idea es que esté acabado a finales de año.
Del documental de Huerga, Carmen Rubianes nada quiso saber aunque sí apunta su queja por el cartel en el que a Rubianes se le ve el culo: «No me parece adecuada la foto. Inadmisible».
FIESTA CLANDESTINA / Pese a su deseo de renunciar a emprender una fatigosa batalla legal, las viudas sí mantienen la idea de hacer su homenaje: una fiesta clandestina para esquivar el peso de la ley. «Las viudas de Pepe lo queríamos, pero no hasta el punto de ir a la cárcel o pagar una multa por montarle una fiesta. Preferimos gastarnos el dinero en copas en otro sitio, recordando, con voz baja al gran Pepe, no sea que se molesten los legítimos e indiscutibles herederos del añorado amigo Rubianes». Estas viudas nunca pierden el buen humor.