veneciano fascinado, casi obsesionado por Roma, por la magnificencia de su antigüedad. Arquitecto, arqueólogo, diseñador, anticuario vedutista y, sobre todo, grabador: fue su pericia con el buril lo que le ha dado un sitio en la posteridad. Y «un personaje muy extravagante lleno de fantasía y creatividad, y también con un poco de frustración, rabia y locura», según el estudioso Michele De Lucchi. Es Gianbattista Piranesi (1720-1778) y de todo ello, de sus cualidades y de sus logros, de su eclecticismo y de su vena creativa, habla la muestra que reúne, en CaixaFòrum, 270 grabados del artista más una serie de intervenciones contemporáneas inspiradas en su obra, hasta el 20 de enero.
Información publicada en la página 64 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 05 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Queríamos evitar una exposición de estampas aburrida y monótona», explica Pasquale Gagliardi, secretario general de la Fondazione Giorgio Cini, la institución que custodia las obras que exhibe Las artes de Piranesi. Por eso se ha optado por hacer un proyecto pluridisciplinar para un artista polifacético como era el veneciano. De manera que las salas de CaixaFòrum no solo acogen los grabados sino que también exhiben la reproducción en un vídeo en 3D de una de sus estampas de arquitectura; ocho objetos ideados por Piranesi y ahora fabricados; y 32 fotografías contemporáneas de vistas de Roma, las mismas que dibujó el artista, realizadas por Gabriele Basilico.
El hilo conductor de la muestra es el trabajo de Piranesi en todas las disciplinas que cultivó, pero el denominador común es Roma, ciudad por la que quedó prendado tras su primera visita, en 1740. Le cautivó su grandeza, el contraste entre naturaleza y ruinas, entre pasado y presente, y a evidenciar eso, y así demostrar su supremacía en la antigüedad en detrimento de Grecia -un debate entonces muy en boga-, dedicó su tiempo y su salud: llegó a contraer la malaria por pasear por las ruinas, lugares, entonces, peligrosos e insalubres.
Por todo ello sus grabados recogen básicamente yacimientos de Roma, estudios arquitectónicos de sus monumentos y edificios, así como de sus sistemas hidráulicos, además de sus vistas. Y para subrayar la magnificencia de la ciudad, varios trucos: perspectivas dilatadas, claroscuros muy marcados y personajes diminutos para aumentar la escala de la arquitectura. Trampas que llevaron a más de uno a la decepción, como Goethe, que, conocedor de la ciudad por las estampas de Piranesi, cuando la vio al natural le pareció pequeña.
UNA GRAN INFLUENCIA / Pese a que el nombre de Piranesi no es de los más conocidos entre el público, su influencia no es menor: su serie Cárceles imaginarias inspiró a la poesía romántica, la novela gótica e, incluso, al cine, Eisenstein reconocía que sin ellas no habría rodado La huelga; y Antigüedades romanas son la antesala de los paisajes metafísicos de De Chirico y Dalí. Aunque su gran influencia la ejerció sobre la arquitectura, lo que no deja de ser una paradoja, ya que como arquitecto solo trabajó en la transformación de Santa María del Priorato de Roma.