Si las películas vistas hasta ahora en el Festival de Cine de San Sebastián hubieran sido mediocres esta crónica podría titularse “Fernando Trueba eleva el listón”. Sin embargo, todos los filmes programados en el certamen tienen tan fuerza que el único titular posible es “Trueba mantiene el listón”.
Hermosa y sutil reflexión sobre la creación artística, la belleza y la vejez, 'El artista y la modelo' está ubicada en la Francia ocupada de 1943 y narra cómo un viejo escultor francés (Jean Rocherfort) busca la inspiración y la encuentra en una muchacha española (Aida Folch) algo salvaje que se ha escapado de los campos de refugiados. Rodada en francés y en blanco y negro, Trueba se reconcilia con la crítica con esta película tras el varapalo que sufrió hace dos años en San Sebastián con 'El baile de la Victoria'.
La creación artística no es lo único que reivindica 'El artista y la modelo'. También el hecho de detenernos y mirar las cosas con calma. “La película pide que te detengas. Y eso es mucho pedir dado que estamos en una época en la que ya no se lee algo de 10 líneas porque parece una tesis doctoral. Volvamos a disfrutar de lo largo, lo denso, lo profundo porque solo en eso hay placer”, concluyó Trueba, que, diez años después de 'El embrujo de Shanghai' vuelve a contar con Aida Folch. “Una vez Trueba dijo que para él no existía Dios sino Billy Wilder. Para mí, Trueba es Dios”, explicó la actriz catalana.