«La hora de los políticos ya se ha acabado, ahora es la hora de los artistas, verdaderos protagonistas del centro de arte». Así, poniendo punto final a la intricada historia del Centre d'Art Contemporani de Barcelona que durante los últimos años ha tenido a los responsables de las administraciones en el foco de la noticia sobre la creación o no del espacio y su ubicación, inauguraba, ayer, el concejal de Cultura, Jaume Ciurana -junto con el alcalde, Xavier Trias, y el conseller de Cultura, Ferran Mascarell- los primeros 600 metros cuadrados que el centro ocupa en el complejo de Fabra i Coats, espacio que también acoge la gran fábrica de creación municipal.
Información publicada en la página 57 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 29 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Para empezar a andar, el Institut de Cultura de Barcelona (Icub) y el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (Macba), las entidades que gestionan la dirección artística de la sala hasta que se cree una mesa curatorial, han apostado por un proyecto difícil de definir. El título, Això no és una exposició d'art, tampoc, deja claro que no se trata de una exposición de arte. Y pese a que tiene programado un ciclo de performances, su comisario, David G. Torres, afirma que «no es una exposición de performances». «Tampoco es una exposición de tesis», continúa. «No es muchas cosas», concluye. Vale, pero entonces, ¿qué es? «Una exposición prospectiva», afirma. Ahí queda eso.
ONCE ARTISTAS / A partir de aquí por la sala se dispersan instalaciones de 11 artistas -Joan Morey, Antonio Gagliano, Benjamin Seror, Gabriel Pericàs y Fabienne Audeoud, por citar algunos-, que se completan con cinco sesiones de performances repartidas en el calendario los dos próximos meses. A esta propuesta le seguirán otras dos hasta llegar al año que viene, momento en que el centro empezará a exhibir exposiciones seleccionadas por una mesa curatorial (con miembros del Macba, Icub, Generalitat y el Consell de Cultura) a partir de concursos públicos. Pero además de crecer conceptualmente, el centro también crecerá físicamente, pues a los 600 metros cuadrados inaugurados hay que sumar otros 1.850 que se ganaran, en un futuro, adecuando las plantas superiores del complejo. El presupuesto para estas obras es de 2 millones de euros, y el montante destinado al funcionamiento del espacio, en el 2012, es de 150.000 euros aportados por la Xarxa de Centres d'Arts Visuals.
¿Es un contrasentido inaugurar espacios en época de recortes? «Pese a las dificultades, no renunciamos a que Barcelona crezca culturalmente», apunta Ciurana.