Peter Hedges
Información publicada en la página 54 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 22 de febrero de 2013 VER ARCHIVO (.PDF)
Hay que tener agallas para hacer una película tan descaradamente sensiblera como ésta. Lástima que las agallas no tengan nada que ver con el buen gusto. Un buen día, un niño brota literalmente en el jardín de un matrimonio estéril e inmediatamente se entrega a la mesiánica tarea de ofrecer lecciones de humildad, esperanza y honestidad. A través de él, el director Peter Hedges convierte temas como la infertilidad, la adopción trasnacional o el impacto de la muerte en material de sitcom y en una mera coartada para manipular al espectador. N. S.