Arranca esta novela con un prólogo que describe la detención, en julio de 2008, del genocida Radovan Karadzic bajo el aspecto del curandero Dragan Dabic. Pero no debe creer el lector que se le va a contar la vida del psiquiatra que fue comandante supremo de los serbobosnios ni el desarrollo del juicio al que se le sometió en el Tribunal de La Haya, aunque este sirva de trasfondo. Lo que interesa a Adolfo García Ortega (Valladolid, 1958) se sitúa más allá de la figura siniestra de Karadzic, porque tiene que ver con la Europa que lo engendró y a la que nosotros mismos pertenecemos, una Europa de venenos rancios pero letales, corroída bajo su superficie por antiquísimas querellas territoriales y religiosas, una Europa amenazada por atavismos bárbaros y miedos insuperados. El subtítulo de la novela no es un capricho arbitrario.
Información publicada en la página 62 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 18 de enero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Casi no hay rastro de optimismo en las trescientas páginas por las que una extraña pareja, un cineasta enfrascado en el rodaje de un documental surrealista sobre la identidad de Europa y una joven periodista que persigue un testimonio clave sobre ciertas atrocidades cometidas durante la guerra de los Balcanes, recorren parte del continente.
DOS EXTRAÑOS EN UN TREN / Fernando K. Balmori (el K. del título) y Sidonie han coincidido por pura casualidad en un tren, ambos náufragos a su manera, buscadores de algo semejante a una tierra firme en la que reconocerse. García Ortega da a esas búsquedas una estructura de thriller periodístico que atrapa poco a poco al lector, con los ingredientes adecuados de suspense, amenazas latentes, persecuciones y huidas, pero el camino que recorren los protagonistas no es solo el que lleva a desvelar un enigma concreto (y atroz) sino el que les enseña quiénes son ellos y cuál es la realidad a la que deben conformarse.
K. (inicial de su apellido Kuiper y alusión simbólica al héroe paciente de Kafka) habrá de modificar su concepto museístico de Europa tras descubrir con doloroso estupor cuál es su origen personal; Sidonie habrá de superar la insoportable impunidad del horror y acomodarse a la felicidad que mana de los afectos primarios no adulterables. García Ortega ha escrito un libro en sincronía con la desalentadora hora actual y que será digno de memoria.
3 PASAJERO K. UNA
NOVELA EUROPEASFlbAdolfo García Ortega
Seix Barral. 304 págs. 19 €