El Periódico

Concierto Beatles

ENTREVISTA

Eugene Kelly: "Me irrita que la gente diga que The Vaselines somos 'cucos'. No lo somos"

Eugene Kelly: "Me irrita que la gente diga que The Vaselines somos 'cucos'. No lo somos"

ALBERT BERTRAN

Eugene Kelly, días atrás, durante la entrevista en un hotel de Barcelona.

Hablamos con el músico escocés, líder de The Vaselines, Captain America y Eugenius, lumbrera del indie original y músico de cabecera de Kurt Cobain (Nirvana). 

Domingo, 2 de abril del 2017

Eugene Kelly me espera en el 'lobby'. Lleva gabán hasta las rodillas, estuche de guitarra, gafas de pasta negra. Perdió su vieja melena hace mucho. Me saluda, se mira los zapatos. Parece incómodo, como si llevase termitas en los calzoncillos. Kelly formó en 1986 The Vaselines (junto a Frances McKee), una de esas bandas magníficas que, por añadidura, te hacen quedar tremendo al mencionarlas.

The Vaselines vendieron muy poco, pero se hicieron famosos 'post mortem' gracias a Nirvana. Kurt Cobain era fan compulsivo, casi acosador, y versionó tres de sus canciones (una de ellas en el millonario MTV Unplugged in New York). Kelly no se quedó a admirar las flores: formó Captain America, luego Eugenius, se unió a la gira de Nirvana, reformó The Vaselines, grabó dos álbumes más bajo ese nombre y recogió puntual los cheques de 'royalties' nirvaneros. El músico estuvo hace unos días tocando canciones en el K'17 del CCCB como parte de Neu! Reekie!, un paquete itinerante de artistas escoceses.

La TRAYECTORIA

  • The Vaselines, su oscuro primer dúo. Grabó solo dos ‘singles’ y un álbum entre 1987 y 1989. Kurt Cobain les adoraba (les llamó sus 'compositores favoritos del mundo entero'), y Nirvana grabó tres de sus canciones: ‘Molly’s lips’, ‘Dying for it’ y ‘Jesus doesn’t want me for a sunbeam’. Kelly fue invitado a tocar ‘Molly’s lips’ junto a Nirvana en Reading, en 1991.
  • Su segunda banda, Captain America, tuvo el dudoso privilegio de ser llevada a juicio por C&A (usaron su logo en un maxi) y Marvel Comics (por razones obvias). Se les obligó a cambiar de nombre.
  • Eugenius, su tercer grupo, fue una de las mejores bandas no americanas de indie rock americano, y su ‘Mary Queen of Scots’ (Creation, 1994) es una obra maestra del género.

Las críticas a The Vaselines van llenas de adjetivos faltosos, como 'naíf', 'infantil', 'chapucero'... Y hablo de las laudatorias. Olvidas la más habitual: 'twee' (cuco). Un adjetivo muy paternalista. En los ochenta había grupos que eran 'twee' por voluntad propia, pero no nosotros. Ni yo ni Frances tenemos voces rockeras. La mía es monótona, como la de Lou Reed. Cuando cantas rock and roll sin voz agresiva la gente no te toma en serio. A los Buzzcocks les pasaba igual; Shelley tenía voz de elfo cursi. Aunque pertenecemos a esa tradición de punk rock gentil, me irrita que la gente diga que somos "cucos". No lo somos.

El suyo es un grupo bastante oscuro, de hecho. 'No hope' habla de alcoholismo. 'Todo fue mal desde el día en que nací'. No es muy 'twee'. Alguna gente decidió creer que era irónica, y por eso la tomaron menos en serio que si la cantara Nick Cave, por ejemplo. Al estar encajada entre canciones felices parecía menos profunda. Es culpa nuestra, por ser divertidos.

Su carrera tiene un arco claro, pero la crítica va cambiando de idea según la temporada. Le sucede a muchas bandas. Mira a Teenage Fanclub. Acaban de sacar disco nuevo después de cinco años, y la prensa lo ha dejado por las nubes. Pero el anterior era igual de bueno. La prensa se aburre de ti, pero de golpe algo cambia y les pareces relevante. Se tiende a creer que las malas o buenas críticas pueden salvar o enterrar un disco, pero ya no es así. Nuestro último disco obtuvo muy buenas críticas. No fue un éxito.

¿Por qué los grupos escoceses de su quinta tienen esa obsesión con lo americano? En los ochenta nos encantaban los grupos ingleses de los sesenta: Beatles, Stones, Who. También el punk inglés. Pero a la vez mirábamos hacia la escena alternativa americana del momento: Dinosaur Jr., Pussy Galore, Lemonheads… Era nuevo, era excitante y venía de lejos. Lo inglés nos parecía demasiado familiar. Me gustaban The Smiths y otras bandas de la época, pero la hornada americana me flipaba.

Entre 1989 y 1991 el Reino Unido parecía el Club de Apreciación de Hüsker Dü. Inglaterra estaba bajo influencia americana, sí. Entonces llegó el brit pop y lo aplastó todo. La idea del llamado grunge, con Sub Pop, Mudhoney, Nirvana, se desintegró tras la muerte de Kurt. Fue natural, pues la banda insignia había desaparecido. A la prensa inglesa le encantó el brit pop; era nuevo, estaba de moda, era nacional. Siempre sucede, es cíclico. Solo tienes que aceptar que tu momento ha terminado, y ya está [ríe].

Muchos grupos copian la 'patosez' de The Vaselines, sin darse cuenta de que era innata. [Ríe] No éramos grandes músicos. Frances acababa de aprender a tocar la guitarra, yo solo llevaba un año. Por eso sonamos de aquel modo. Frances toca raro, sigue el ritmo de un modo distinto. Al juntar su guitarra con la mía el sonido trastabilla. Es un sonido único, casi imperceptible. Nos gustaban dúos como Lee Hazlewood y Nancy Sinatra. También Velvet Underground y Sonic Youth. Nos hubiese encantado sonar como Sonic Youth, pero no sabíamos tocar. Acabamos sonando a nosotros.

Que jamás ensayaran y les gustara beber se añadió a la impericia general. No creíamos que lo nuestro importase. Hacíamos lo que todo el mundo cuando es joven y estudiante: divertirnos. Teloneábamos a The Pastels por defecto, jamás fuimos cabezas de cartel. Yo tenía 21 años. Me gustaba emborracharme y armar estruendo con la guitarra. Cuando salieron los discos vi que había gente interesada en ellos. Me sorprendió (en directo éramos terribles). Por eso cuando regresamos, años después, incorporamos una batería 'seria' y un bajo competente. Estábamos hartos de sonar como The Cramps.

Los grupos de R&B blanco inglés querían hacer R&B negro americano, pero les salía raro. ¿Qué aportaron los chicos de Glasgow al indie americano? ¿Timidez? Timidez, sí. Inseguridad. Alcoholismo [sonríe]. Alteramos el concepto. Mejor, porque sonar igual que Nirvana no tiene ningún interés. Tus influencias tienen que hacerte único. Los grupos escoceses casi siempre tenían a un batería que tocaba de pie, pero solo era porque nadie podía tocar (ni comprar) una batería entera. No era cuestión de estilo.

La gente 'romantiza' los ochenta. Escribió 'I hate the 80's'. Cuando hicimos la canción existían programas de televisión como 'I love the 80's', y mucha gente celebraba la década. Aparecían Spandau Ballet, Duran Duran… Grandes grupos, pero no era lo nuestro. Los odiábamos, vaya [sonríe]. La canción tiene doble sentido, porque hablamos de lo que odiábamos de jóvenes: la Thatcher, Duran Duran, el 'apartheid'… Lo que decimos es: pueden gustaros los ochenta, pero sed realistas. Y otra cosa: por culpa de los programas nostálgicos todo el mundo cree que la gente iba por la calle vestida de New Romantic. Nadie iba así.

Casi nunca le preguntan por Eugenius, una gran banda. Eugenius fue mi intento de tener un grupo 'serio'. Ruidoso. Con una batería enorme. Potente ataque sónico [carraspea]. Quería ser capaz de tocar junto a Nirvana y no pasar vergüenza por sonar endeble. La gente que entró en Eugenius se seleccionó siguiendo ese precepto. Tenían que tocar baterías fuertes y guitarras ensordecedoras. Quería expresarme con volumen.

En el rock hay personalidades destinadas a la fama, y otras que topan con ella por accidente. Usted me parece de la segunda opción. No me gusta que la gente me conozca. Me angustió verme de pronto en la portada de revistas musicales, y que extraños empezasen a dirigirse a mí. Soy educado por naturaleza, así que acababa hablando con desconocidos toda la noche. Mi pequeño roce con la fama me resultó incómodo. No sé si a medida que te haces más famoso aprendes a llevarlo mejor. Te vuelves menos retraído.

"A Kurt Cobain

le incomodaba ser

el foco de atención,

pero en el escenario

estaba en su salsa"

Mi patología me lleva a seguir a artistas reacios. Ray Davies, Vic Godard, Bill Withers, usted… Gente para quien la fama es una molesta secuela de su arte. Para Liam Gallagher ser famoso es instintivo, y lo lleva con soltura. Otra gente, entre la que me cuento, es mucho más insular. La contradicción es que quieres que te presten atención, pero la rechazas cuando la recibes. Soy inseguro, quiero gustar a la gente y que aplaudan lo que hago, pero cuando vienen a decírmelo me entra el pánico. Además, soy muy poco interesante. Solo quiero ir en bicicleta y escribir canciones. Hacerme la cena. Ver la tele. Se llevarían una decepción.

Lo peor debe ser que, después de tantas canciones propias, la gente le siga preguntando "cómo era Kurt en realidad". No me molesta. Comprendo que se utilice la 'conexión Cobain' para promover quién soy. Nirvana hace que la gente no pase página. Me alegra que grabaran nuestras canciones, y nos diesen dinero, y nos invitaran a su gira. Me ayudó a vivir de la música durante años. Nunca rechazo hablar de Nirvana. Por otro lado, no puedo evitar progresar. Soy un artista, miro hacia delante. Deseo que la gente escuche lo nuevo y no se deprima si no toco 'Molly's lips'.

Por cierto, ¿cómo era Kurt en realidad? [Ríe] Creo que era una combinación de introvertido y extrovertido. Yo puedo ser muy introvertido con extraños, pero luego, con mis amigos, bromeo, hago el payaso. Depende de la situación. A Kurt le sucedía algo así, solo que a mayor escala. Le incomodaba ser el foco de atención cuando estaba por ahí, pero en el escenario estaba en su salsa.

En el clip de 'Reading'91' en que se une a Nirvana para 'Molly's lips' también se le ve en su salsa. Era consciente de que aquello era un poco ridículo, así que me puse excesivo. Toqué guitarra aérea, hice poses de kung fu… Era la primera vez que estaba en un macrofestival. Kurt me dijo en el camerino si quería unirme a ellos para la versión de The Vaselines, así que me bebí una lata de cerveza de un trago y salí. Había kilómetros de personas. No vas a ponerte tímido en una situación así. Solo puedes hacer kung fu.