Cap Roig es un festival ecléctico de por sí, aunque pocas figuras contrastan tanto con el resto de tan colorida programación como la de Enrique Bunbury. Con traje rojo e infernales lllamas dibujadas en los puños y las campanas de los pantalones, el artista zaragozano mantuvo candente este viernes el escenario, durante dos horas y cuarto, respaldado por su actual banda: Los Santos Inocentes.
Afincado actualmente en Los Ángeles, no ofreció demasiadas piezas de su último disco de recreaciones de temas latinoamericanos ('Licenciado Cantinas'), en favor de su repertorio habitual y con algún que otro inesperado rescate de hondo calado, como la delicada 'San Cosme y San Damián'.
No recuperó ningún clásico de Héroes del Silencio. Bueno, solo la versión póstuma (y que nunca falta) 'Apuesta por el rock'n'roll', que, como tantas otras, puso al público en pie. Y otra versión estandarte también capitalizó entusiasmos, la desbordante 'Sí', cuyo autor, el genial Adrià Puntí, estaba como espectador en la platea.