El cuadro más caro de la historia (al menos, del que se tenga información pública) es Los jugadores de cartas, de Paul Cézanne, que ha sido comprado por la familia real de Catar por 191 millones de euros, según informó ayer Vanity Fair.
Información publicada en la página 54 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 07 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pintada entre los años 1890 y 1894, la obra pertenecía al millonario griego Yorgos Embiricos, que durante toda su vida se negó a vender semejante tesoro artístico. Poco antes de fallecer, en el 2011, inició conversaciones para hacerlo. Llegó a tener ofertas de importantes marchantes por valor, incluso, de 168 millones de euros. Pero Embiricos se negó. Pasado un tiempo entró en contacto con la familia real de Catar. Sin embargo, el magnate murió y fueron sus herederos directos los que firmaron la venta definitiva, que se acaba de hacer pública a pesar de que tuvo lugar en el 2011. Eso sí, en el más absoluto secreto.
Catar está empeñado en llegar a ser un país de referencia en el mundo del arte. El año pasado, se convirtió en el primer comprador de arte, con el objetivo de que su capital, Doha, se gane el título de capital cultural del mundo y ponerse así a la altura de París y Nueva York.
Aunque los detalles de la operación no han sido desvelados, con toda probabilidad, Los jugadores de cartas irá a parar al Museo Nacional de Catar, que ya alberga nobles obras firmadas por Rothko y Warhol.
EN EL AÑO 2014 / En cualquier caso, la obra adquirida a golpe de talonario no lucirá allí hasta el 2014, año en el que terminará la remodelación de la pinacoteca, encargada al arquitecto Jean Nouvel. En el 2010, para dar impulso definitivo a Catar como centro internacional del arte, las autoridades abrieron otro gran centro, el Museo Árabe de Arte Moderno.
Los jugadores de cartas, que mide 130 centímetros de ancho y 97 de alto y en la que están retratados dos campesinos jugando a las cartas en una mesa con una botella de vino, es una serie de cinco cuadros que realizó Cézanne con el mismo tema. Los otros cuadros están en París, Nueva York, Filadelfia y Londres.
La obra adquirida por la familia real de Catar pertenece a la época de madurez del pintor francés, que en ese periodo expuso en Bruselas y, un poco más tarde, celebró su primera exposición en París.