David Bowers
Información publicada en la página 66 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 28 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Como sus predecesoras, esta tercera entrega es más una episódica colección de situaciones desagradables y/o embarazosas que una narrativa coherente. Por momentos, el gusto de David Bowers por la exageración resulta irritante, y tanto las emociones que maneja como sus mensajes sobre las relaciones padre-hijo pecan de genéricos y predecibles. En todo caso, tanto aquellos que estén viviendo ahora la temprana adolescencia como quienes aún recuerdan su inmenso potencial para la humillación se sentirán honestamente identificados. N. S.