Actor de método, el currículo de Sancho Gracia en el cine es, como el resto de ramas culturales, inmeso. Llegó a trabajar con Charlton Heston en Marco Antonio y Cleopatra (1972). Heston «no pagaba ni un café», según desveló el actor en una entrevista en EL PERIÓDICO en el 2003. Sin embargo, ambos se hicieron amigos «entre comillas». Tanto, que cuando el estadounidense escribió un libro de cine le mencionó. Con independencia de personajes secundarios en películas de los 60 como La ciudad no es para mí o ¿Qué hacemos con los hijos? (ambas dirigidas por Pedro Lazaga y protagonizadas por Paco Martínez Soria), para el público más joven Sancho Gracia es el actor que ha trabajado a las órdenes de Álex de la Iglesia. Lo hizo en 800 balas, por la que recibió su única nominación a los premios Goya; La comunidad y Balada triste de trompeta. También se puso al servicio de Enrique Urbizu para dar vida a un canalla total en Cachito (1996), en la que también tuvo un pequeño papel su hijo Rodolfo (muy conocido a raíz de la serie de TVE La señora). Años más tarde, cuando ya estaba enfermo de cáncer, volvió a ponerse bajo la batuta del director vasco para rodar la estupenda y brutal La caja 507 (2002). Gerardo Olivares le llamó para participar en Entrelobos (2010), su última película.
Información publicada en la página 321 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 10 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)