Original de la época románica no es. Así puede resumirse el resultado del trabajo de un grupo de 10 expertos sobre el claustro de Palamós, coordinado por el arqueólogo y medievalista Eduard Riu Barrera. El dictamen, que ayer hizo público el conseller de Cultura, Ferran Mascarell, sostiene que se trata solo de una creación historicista, propia de la tradición existente a finales del siglo XIX e inicios del XX en España y en el resto de Europa.
Una panorámica general del claustro situado en la finca del Mas del Vent, en Palamós. JOAN CASTRO / iCONNA
Información publicada en la página 323 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 01 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Abre la puerta el informe a la existencia de indicios acerca de que la construcción pueda contener «piezas antiguas y elementos románicos por determinar» en un estudio más exhaustivo. Riu Barrera calificó como «poco relevante» el número de esas piezas originales, de finales del siglo XII e inicios del XIII, que se hallan en «los elementos de construcción, no en los escultóricos».
Dos meses de análisis y estudio con dos visitas del grupo de asesores al claustro situado en la finca privada del Mas del Vent han descartado que sea una joya del románico. El informe recomienda que forme parte del inventario del patrimonio catalán y que el ayuntamiento de Palamós lo declare bien de interés local, «para su conservación y estudio».
PRODUCTO CULTURAL / «No hay obligación de abrirlo al público», subrayó Mascarell. Sí es «un producto cultural», heredero de una época de la historia de España, en que se recreaban en espacios urbanos elementos de otras épocas. En uno de espacios urbanos, en el el barrio madrileño de Ciudad Lineal, se hallaba en los años 30 el claustro. Estaba en un solar propiedad del anticuario Ignacio Martínez Martínez. Antes de esa fecha, no hay información sobre quién lo hizo, cómo, ni cuándo.
Los expertos de Cultura visitaron por primera vez el pasado 7 de junio el claustro que en 1958 se trasladó en cajas a la finca de Palamós, tras la compra por un millón de pesetas de Hans Engelhorn. En esta propiedad de la familia alemana se le dio una presentación paisajística, propia de la jardinería, «y no museística como tenía en Ciudad Lineal», dijo ayer Riu Barrera. El arqueólogo desgranó los puntos de un dictamen alejado de las tesis de Gerardo Boto, el profesor de la universidad de Girona que alertó sobre la posibilidad de que fuera un claustro románico.
La regularidad en su construcción y proporciones, con el claustro de Santo Domingo de Silos como gran referente, y el carácter homogéneo de su estilo no coinciden con la tónica de los claustros medievales, de larga construcción lo que provocaba mayor heterogeneidad. En Palamós también hay un único tipo de piedra, al contrario de los originales, donde se usaban distintas.
LARGA DEGRADACIÓN / El análisis de la degradación revela que sí haya elementos antiguos, aunque el claustro ha sido sometido a una limpieza agresiva. «Hay unos líquenes que solo se producen con una larga exposición, al igual que la degradación de los ábacos [parte superior del capitel] por el agua», dijo Riu Barrera.
No hay referencias además de un claustro tan espectacular en la amplia historiográfia hispánica sobre arte medieval. Como tampoco se tiene de una extracción de un monasterio. «Ningún conjunto arquitectónico ha desaparecido en secreto. Es un claustro conocido, pero no reconocido», sentenció el medievalista.