Poco estimada Andrea Fabra, valgas tú hoy por tanto presunto representante del pueblo: supongo que no dimitirás, que habrá que echarte, pero seguro que disfrutarás de unas señoras vacaciones, de esas que los parados de este país solo soñarán. Si es así, y ya que te imagino, por tu elegante vocabulario y fina retórica, ávida lectora, permíteme la osadía de recomendarte cinco buenos libros de autores jóvenes o primerizos, de aquellos que han ido a aparecer en plena crisis y que por desgracia lo tendrán mal para llegar a ser leídos. Gracias a ti y a los tuyos, por suerte, sabrán joderse felices para pagar tus, digo, sus impuestos.
Información publicada en la página 62 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 18 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Empiezo por Lobisón, de Ginés Sánchez (Tusquets): su narrador es un adolescente que padece autismo y cree ser un hombre-lobo, y aunque eso le obliga a expresarse de forma limitada, la novela supone un hallazgo. Más rompedor, tu paisano Emilio Bueso acaba de obtener el Celsius con una fulgurante novela de terror, Diástole. Salto de Página ha publicado también Cenital: verás en ella, junto a lo que nos espera con el fin del petróleo, una insólita lectura de la crisis. Añado, desde otro miedo más íntimo, el extraordinario thriller de Sergio del Molino No habrá más enemigo, en Tropo Editores; sus triángulos, sus relaciones padres-hijos y, sobre todo, su implacable mirada al mal interior me llevan a recomendártela, a ti y a los que se empeñan en culpas ajenas. En cuarto lugar -te hago aficionada a los bárbaros-, incluyo la descomunal Assur de Francisco Narla (Temas de Hoy): sus batallas entre los reinos ibéricos y los invasores nórdicos, y su protagonista, convertido en esclavo, la convierten en un best-seller histórico de violentos paralelismos con el presente. Acabo en fin mencionando a Miguel Fuster, empecinado en retratar su via crucis como indigente en la portentosa serie gráfica Miguel. 15 años en la calle (Glénat / EDT / Fundació Arrels). De su última entrega, Barcelona sin mí, bastará con que te leas la historieta Marcando límites para entender por qué estos días nos has hecho sentir como animales.
Suerte que contamos con ejemplos como el tuyo para tener las cosas claras.