Como todos los genios, Jackson Pollock tuvo una corta pero intensa vida. Murió a los 44 años, en 1956, de un accidente de coche, pero para entonces ya había tenido tiempo de ganarse el reconocimiento como artista relevante y de crear el action painting y el dripping (goteo). Y ello a pesar de que su alcoholismo solo le permitió ser productivo desde 1946 a 1951, cuando tuvo bajo control su adicción y a Peggy Guggenheim como mecenas.
Información publicada en la página 50 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 23 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)