Desde hoy y hasta el sábado, el Espai Cultural Caja Madrid acoge cuatro sesiones de una música que se explica mejor a través del cómo y no del qué. Cuatro conciertos a cargo de artistas que no comparten una estética sino una forma de enfrentarse a la música. Unos vienen del mundo de la clásica. Otros suenan como una banda de rock emancipada de las leyes sobre ritmo y armonía. En los de más allá se oye algo del vocabulario del jazz o se intuye la huella de la electrónica. El elemento en común es que son improvisadores. Y en esta edición del ciclo Hurta Cordel comparten, además, generación. Son músicos jóvenes que presentan proyectos inéditos o con apenas grabaciones publicadas.
Información publicada en la página 67 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 01 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
MoonDos (hoy, 21.00 horas), de sonido espacioso y etéreo, reune a Javier Pedreira, guitarrista que acompaña a Quique González o a Amaral, con Paloma Garrido, una violoncelista que viene del mundo del clásico. «El primer contacto con la improvisación siempre es muy emocionante. Para mí, salir de la rigidez de lo académico fue algo grande», recuerda Garrido. Es además miembro de la asociación madrileña Musicalibre, organizadora del Hurta Cordel. El certamen tiene una larga trayectoria en Madrid y su intención es lograrlo también en Barcelona, donde este año cumple su tercera edición.
Mañana debuta en la ciudad otro dúo, Spill, este con sede en Berlín. Allí coincidieron el batería australiano Tony Buck y la pianista Magda Mayas, que manipula las entrañas del instrumento de forma poco convencional. El viernes, The Geordie Approach darán el que se prevé el más atronador de los conciertos del ciclo. El trío, formado por dos músicos noruegos y uno británico, se alimenta de los lenguajes del rock y el ambient y exprime las posibilidades de los procesadores electrónicos para dar con una música arrugada, oscura y arisca. No tan sombría pero igualmente densa es la propuesta que cierra el ciclo el sábado, a cargo de la joven saxofonista polaca Paulina Owczarek y su trío.