El Paral·lel 1894-1993. Bajo ese título tan directo se recoge una exhaustiva exposición que se ha presentado este mediodía en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) que quiere ofrecer un amplísimo escaparate de los orígenes de una arteria barcelonesa que llegó a ser en su época de mayor esplendor única en Europa. Los comisarios Xavier Albertí (dramaturgo, profesor, músico y futuro director del TNC) y Eduard Molner (periodista, activista cultural y profesor de teatro) han culminado cuatro años de un admirable trabajo documental, junto al CCCB y otras instituciones, en una muestra que podrá verse hasta el 24 de febrero. La dimensión de la propuesta obligará a los interesados a destinar, probablemente, más de una oportunidad a su visión.
Una galería de la exposición con retratos de las cupletistas del Paral·lel entre 1894 y 1939. RICARD CUGAT
El material no puede ser más abundante y variado: desde proyecciones audiovisuales de todo tipo a pinturas de Nonell y Urgell, músicas originales, partituras, vestidos de cupletistas, fotografías de la época e incluso preservativos de la época. El recorrido se centra en el rastreo de las artes escénicas populares(cuplé, revista, vodevil, zarzuela, mimo) y de sus protagonistas, pero también en el Paral·lel como un espacio de frontera en el crecimiento de Barcelona y de su estrecho vínculo con el mundo de la prostitución.
Albertí y Molner han afirmado el carácter único del Paral·lel de la época con un exuberante pozo de cultura popular estrechamente relacionado con la transformación que sufrió Barcelona en ese inicio del siglo XX. Así han explicado que Montmartre en París o Broadway en Nueva York no eran comparables porque constituían espacios de cultura burguesa. No fue hasta 1910 coincidiendo con el éxito de cupletistas como Raquel Meller que la burguesía catalana no empezó a frecuentar los teatros de la zona. Una avenida que llegó a tener en su época de mayor auge, coincidiendo con la primera guerra mundial, un 78% de dedicación al ámbito escénico.
Los comisarios también han querido cuestionarse con su exposición el olvido de la época como un elemento decisivo en la formación de la identidad barcelonesa y catalana. Según Molner, la falta de un elaborado relato historiográfico y académico ha contribuido de igual manera que la censura franquista. "Además la codificación de la identidad catalana se hizo en el inicio del siglo XX de forma severa y restrictiva, y no entraban las expresiones de cultura popular".