Un agrimensor que, tras una jornada de trabajo, descubre que su casa se ha movido de sitio. Una niña que, en una noche de tormenta, sube a la trastienda, abre una ventana que llevaba años cerrada y descubre un secreto familiar. Un paseante que se obsesiona imaginando su muerte, atropellado por una bicicleta, tras la predicción de una gitana. Es el mundo de Pere Calders, que funde cotidianeidad y fantasía con un trasfondo inquietante, y que ahora un colectivo de músicos ha convertido en flamante material pop. Un disco, Cançons de la veritat oculta, evoca su imaginario en el centenario de su nacimiento, que se cumple hoy.
Información publicada en la página 55 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 29 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La obra contiene once canciones, cada una de ellas firmada por un nombre propio de nuestra moderna escena pop: Jaume Pla (Mazoni), Pau Guillamet (Guillamino), Joan Pons (El Petit de Cal Eril), Joan Colomo, Maria Rodés, Guillem Caballero (Els Surfing Sirles), Le Petit Ramon, Jordi Lanuza (Inspira), Mireia Madroñero (Miss Carrussel), Pere Agramunt (La Brigada) y Vicky de Clascà (Bikimel). Han compuesto sin ceñirse a directrices previas, ya sea adaptando literalmente un cuento o bien tomándolo como punto de partida inspirador.
Ese material ha pasado por las manos del arreglista y director musical, Genís Bou, saxofonista de The Gramophone Allstars, y ha acabado en la voz de la cantante de este grupo, Judit Neddermann. «Hemos querido trabajar un poco al estilo Motown, buscando qué hacía mejor cada cosa; componer, arreglar y cantar», explica Marçal Lladó, del sello Bankrobber, uno de los ideólogos del proyecto, que casualmente estudió con una nieta de Pere Calders, Diana Coromines. De ese vínculo surgió un proyecto que, dice, ha ilusionado a la familia Calders. «Son abiertos y receptivos, y les gusta que su obra se difunda», destaca.
Bou, nacido en 1985, y Neddermann, en 1991, reconocen que estaban poco familiarizados con la obra de este escritor exiliado en México y fallecido en 1994. Para ponerse en situación vieron la entrevista que Josep Maria Espinàs le hizo en el programa Identitats, de TV-3, y luego descubrieron su mundo literario. Neddermann ha sacado conclusiones de esos relatos con factor imprevisto. «A Calders le encantaba hacer especiales las cosas que ocurren. Su fantasía me la tomo como si nos estuviera diciendo que, en realidad, en la vida pasan muchas cosas especiales y debes estar atento para disfrutar de ella. Es mi interpretación. Quizá un experto diría: '¿pero qué dices?'», explica bromeando la cantante del Maresme.
Protagonismo vocal
En su inmersión, Neddermann llegó a vivir una experiencia filo-caldersiana. «Un día, antes de irme a dormir, repasé todas las letras mentalmente, y luego me pasé toda la noche soñando con las historias y los personajes», revela la intérprete, cuyo nombre es el único, además del de Calders, que aparece en la portada del disco. «En las canciones hay varias influencias sonoras y lo que las une es la voz de Judit», apunta Bou, que en el tratamiento sonoro ha primado «el concepto de groove».
Presentado en mayo en el Auditori, el disco se ha mostrado en (a)phònica (Banyoles), y anoche, en la NauB1 de Granollers. Se le augura un recorrido, siempre y cuando un día sus autores no se despierten y descubran, por ejemplo, que todo ha sido producto de su imaginación y que el disco no existe.