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Cuando Bob Dylan dio por terminado el recital con el que, en el 2006, abrió el Festival de Cap Roig, una señora de cierta edad sentada en la platea y de elegante vestuario le susurró, con tono de decepción, a la amiga que tenía al lado: «oh, no ha cantado Blowin' in the wind...» Dylan ofreció aquella noche un repertorio de tacto garajero, y el bello canto humanista estaba fuera de guión. Pero si hoy vuelve al auditorio ampurdanés es posible que tenga más suerte, puesto que el trovador de Minnesota está cerrando sus últimos recitales, precisamente, con esa canción. Eso sí, pedirle que la interprete como en el disco original ya es excesivo.
Bob Dylan, durante su concierto de anoche en el Festival Internacional de Benicàssim. MIGUEL LORENZO
Información publicada en la página 63 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 14 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Dylan, uno de los hijos artísticos de Woody Guthrie, vuelve a abrir, esta noche (22.00 horas), el Festival Jardins de Cap Roig, que se ha marcado el tanto de fichar a la leyenda para inaugurar a su vez una nueva etapa tras 11 ediciones, ahora bajo la batuta organizativa de Ediciones Musicales Clipper's. El autor de canciones como The times they are a-changin', Like a rolling stone y Knockin' on heaven's door actuará ante un recinto repleto, con las algo más de 2.100 localidades agotadas. Entradas que se han despachado a precios que imponen cierta exclusividad: de 100 a 260 euros. Es el único recital en tierras catalanas de una gira que llevó a Dylan el miércoles a Bilbao y, anoche, al Festival Internacional de Benicàssim (FIB), donde actuó por primera vez. Tras Cap Roig, le espera, mañana mismo, una cita en Nimes.
LA GIRA SIN FIN / Dylan, que el 24 de mayo cumplió 71 años, sigue sometido al régimen crónico de carretera y manta a bordo del llamado (extraoficialmente) Never ending tour, que comenzó en 1988 y que no está sujeto a lanzamientos discográficos ni campañas promocionales, sino a un enunciado de contratación abierta casi permanente. En este 2012 ha ofrecido una gira por Latinoamérica, seguida del actual periplo europeo y de un tour por Estados Unidos y Canadá en agosto y septiembre.
El último disco de Dylan es Together through life, del 2009, año en que también lanzó la antología de canciones navideñas Christmas in the heart. Pero tiene ya un nuevo trabajo grabado y listo para su edición, posiblemente antes de que termine el año. Un disco que, según ha declarado al diario Aspen Times el cantante y guitarrista de Los Lobos, David Hidalgo, que ha tomado parte en las sesiones, mostrará influencias latinoamericanas a través de instrumentos como el tres cubano.
Pero la agenda discográfica no sirve para explicar los recitales de Dylan, que cada noche improvisa el repertorio sin atender necesariamente a su última referencia editorial. En sus últimos recitales ha pasado por alto Together through life, pero no su anterior lanzamiento, Modern times (2006), del que en Bilbao interpretó tres canciones. En esa actuación, Dylan también picoteó los discos Love and theft, Time out of mind y Oh mercy, si bien el grueso del setlist tuvo hondo aroma clásico: de Leopard-skin pill-box hat a All along the watchtower, pasando por Tangled up in blue y Ballad of a thin man, entre otros hitos.
Viene con los cinco músicos que en el 2010 le arroparon en el Poble Espanyol y, como es costumbre, no ha pedido hotel: duerme en su autobús de gira, en el que partirá después del recital. Una actuación en la que no cabe esperar un grandes éxitos complaciente, sino ese Dylan hardcore, radicalizado en su madurez.