Solo un día antes de comprobar si las quinielas que lo colocan como ganador de la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián, Pablo Berger ya saborea el triunfo. Su segunda película, Blancanieves, ha sido elegida por la Academia de Cine para representar a España en la categoría de mejor película de habla no inglesa en la 85ª edición de los Oscar. «Ahora mismo me siento pletórico», comentaba ayer Berger al teléfono, solo unas horas después del anuncio. «¿Te acuerdas de cuando ibas al colegio y un día te daban las notas y eran buenísimas? Así me siento. En realidad desde que la película se presentó en San Sebastián he tenido una sonrisa permanente dibujada en la cara. En casa me llaman el Joker». Blancanieves, que hoy se estrena en España, fue la opción escogida por los académicos por delante de El artista y la modelo, de Fernando Trueba, y Grupo 7, dirigida por Alberto Rodríguez.
Información publicada en la página 64 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 28 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Berger concibió la película justo después de su debut como director, Torremolinos 73 (2004), y desde entonces el camino no le ha resultado nada fácil. «Muchas veces sentí ganas de tirar la toalla, pero no podía transmitir esa frustración», recuerda. «Un cineasta tiene que ser como un jugador de póquer: aunque tus cartas sean malas tienes que hacer creer con la mirada que tienes un repóquer de ases».
VENCER LOS MIEDOS / Blancanieves no solo es una película muda en blanco y negro, sino que también traslada el relato de los hermanos Grimm a la Andalucía de los años 20 y al mundo del toreo, tiene seis enanos, y no siete, y elimina del relato todo elemento sobrenatural. «Yo entiendo el cine como riesgo, aventura y retos. Para mi, la creación de una película es esencialmente una forma de enfrentarme a mis miedos y vencerlos, y creo que debería ser así no solo para todos los artistas, sino también para los productores y, cómo no, para el público».
Inevitablemente, Blancanieves será comparada una y otra vez con The artist a pesar de que ambos ejercicios de nostalgia fílmica no podrían ser más distintos entre sí. Si aquella carta de amor al Hollywood de hace 90 años era un mero homenaje a cierta mitología del cine mudo, esta versión del cuento es genuina heredera de los clásicos silentes europeos de los años 20, puro conocimiento de, y pasión por, la esencia de la narración puramente cinematográfica. En cualquier caso, está por ver si los cinco Oscar obtenidos el año pasado por el filme francés pesarán en la decisión de la Academia de Hollywood, de forma positiva o negativa, a la hora de valorar la candidatura del filme de Pablo Berger.
EL INFLUJO DE 'THE ARTIST' / «No tengo ni idea», confiesa el director bilbaíno. «Cuando, en su día, supe de la existencia de The artist me sentí enormemente deprimido. Pero ahora creo que su éxito va a resultar ser positivo para mí, porque permitirá que los espectadores dejen de fijarse en la novedad del blanco y negro y la falta de diálogos. Me encantaría que a partir de ahora las películas mudas en blanco y negro se conviertan en mayoría, y que con el tiempo sean las películas en color y con diálogos las que nos parezcan una rareza».
La última palabra la tienen ahora los académicos estadounidenses, que el próximo 10 de enero darán a conocer los cinco títulos finalistas al galardón. «Sé que ahora empieza un trabajo durísimo, ir a Hollywood y dar todas las entrevistas del mundo y hacer toda la promoción necesaria», asegura Berger. «Yo hace muchos años que soy surfero, así que estoy preparado a subirme a la gran ola», comenta con humor.