• Miércoles 19 junio 2013, 20:08 h

elPeriódico.com

Registrarse | Identificarse

CRÓNICA

Belleza con trascendencia

Dead Can Dance desplegó su sonido poderoso y expansivo en el Auditori

Miércoles, 24 de octubre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA

Dead Can Dance figura en la liguilla de creadores cuya propuesta no puede describirse recurriendo al catálogo ordinario de géneros y etiquetas, porque su propuesta es mucho más interesante de lo que sugieren casillas como world music, new age o pop gótico. Sus marejadas sonoras son trascendentes sin resultar pretenciosas, bellas sin ser cursis, y aventureras sin caer en el torpeza multiculti. La elegancia y la intensidad son rasgos de este dúo anglo-australiano, que, por mucho tiempo que deje pasar entre sus señales de vida, tiene siempre a sus fans cerrando filas cuando chasquea los dedos.

Lisa Gerrard, con su capa dorada, la noche del lunes, en el Auditori. CARLOS MONTAÑÉS

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 70 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 24 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

El lunes, noche de gala en el Auditori, con las entradas agotadas, para su regreso a Barcelona, ciudad en la que actuaron dos veces en el pasado (Palau, 1996, y Auditori, 2005). Lisa Gerrard, con terciopelo negro y capa dorada, cantando como una sacerdotisa. Brendan Perry, menos místico, con una voz sensual y dominio del laúd. Junto a ellos, cuatro músicos con la misión de construir los oleajes electrónicos y las minuciosas tramas rítmicas que hacen del repertorio de Dead Can Dance una experiencia sensorial absorbente.

MÁS QUE FUSIÓN / Se permitieron interpretar en su integridad su nuevo disco, Anastasis (el primero desde Spiritchaser, de 1996), que lleva un poco más allá su ambición de sobrevolar siglos y culturas en canciones construidas sobre muchas capas de sedimentos. Miradas a Turquía y Oriente Próximo, no para rendirse ante esas civilizaciones, sino para alimentarse de ellas y crear algo más grande.

El público apenas se atrevía a sacar fotos con el móvil, indicador lapidario de la severidad de la noche. Ovaciones crecientes al son de los rescates del pasado, como Sanvean, Nierika y Now we are free (que Gerrard interpretó en su día como clímax de la banda sonora de Gladiator). Y tres largos bises con citas a The ubiquitous Mr. Lovegrove, Dreams made flesh (procedente de otra colaboración paralela de la cantante, esta con This Mortal Coil) y Song to the siren, de Tim Buckley. Al terminar no nos sentimos abrumados, sino reconstituidos.

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Ocio y Cultura

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más visto
Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado