La Sala Beckett, que pese a la coyuntura económica aspira a seguir siendo centro estratégico de divulgación de la autoría catalana contemporánea, inicia esta temporada abriendo sus puertas a la dramaturgia italiana. Programará un miniciclo de tres obras que empieza con Variacions sobre el model kraepelin, de Davide Carnevali. Un fresco sobre la pérdida de la memoria, la identidad y las dificultades de reconstruir el pasado individual y colectivo, que ha traducido y llevado a escena Carles Fernández Giua. Lo interpretan Artur Trias, Jordi Bruent y Hans Richter.
Información publicada en la página 64 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 14 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Aunque la enfermedad del alzhéimer está presente en la obra, no se trata -matizó el director- de un texto sobre la enfermedad sino sobre el esfuerzo «de todos los personajes por reconstruir los recuerdos, tanto de su vida como de la historia colectiva de Europa, con la segunda guerra mundial de fondo».
REALIDAD Y LENGUAJE / Sobre la escena, un anciano, su hijo y un médico luchan para descubrir la verdad escondida en los recuerdos. Viajarán a lugares donde la memoria e imaginación se mezclan y la lógica se desintegra para dejar paso a la emoción, el amor, la irracionalidad, el humor... Variaciones sobre la vida.
El autor precisó, en la presentación de la obra, su interés por relatar cómo «nuestra realidad está marcada por la definición que le damos. Vivimos en un mundo que nos creamos a través del lenguaje, y la memoria es una construcción lingüística de nuestro pasado, algo ficticio, un cuento de la realidad». La realidad es siempre relativa. «Cuando pensamos sobre nuestro pasado estamos haciendo ficción», agregó Carnevali, que presenta a su protagonista in merso en un caótico presente formado por distintos pasados.
El director valoró el interés actual de un texto que funciona como metáfora de la crisis de valores e identidades. «borda el misterio de lo que somos las personas, para los demás y para nosotros, y habla de la fragilidad de los seres humanos vistos individualmente y a la vez, como participantes en el gran río de la historia», declaró Fernández Giua, que ha optado por un montaje «muy visual», que recalará en la Beckett hasta el 14 de octubre.