Buster Keaton, Charles Chaplin y Jacques Tati. Parecen referentes diacrónicos pero están en el origen de La lengua de las corbatas, que llega hoy al Tantarantana. «Me preguntaba qué sería hoy una comedia burlesca, tan reconocible en la época de Chaplin y Keaton», afirmó ayer la parisina Sophie Gazel de su creación. Suya es la dramaturgia y dirección de esta pieza de teatro gestual y de texto (algo menos) con tres personas que se encuentran en una sala de espera ante su primer día de trabajo.
Información publicada en la página 66 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 01 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La lengua de las corbatas es fruto de una colaboración catalano-francesa poco frecuente, y que se produce por la complicidad artística de sus impulsores. Por un lado, están Gazel y el actor argentino Pablo Contestabile, de la compañía Théâtre Organic. En el otro, el inquieto actor y director Sergi Estebanell, punto de conexión con Gazel, y la actriz Judit Martín, formada en la improvisación y el clown y autodefinida «la actriz satélite». Los cuatro han formado la compañía Los Afinados para esta pieza que quiere funcionar como una partitura (afinada).
SALIR DEL REALISMO / Gazel impulsó este work in progress que quería salir del realismo y de una dramaturgia clásica para hablar de nuestro tiempo. La idea era mezclar códigos, los del teatro gestual y burlesco, el teatro de situación, el clown y el bufón. Y para hablar de hoy se eligió un personaje como un trabajador (con corbata) de una empresa moderna y en un espacio tan aséptico, blanco y frío como una sala de espera. «Un lugar donde hay miedo a comunicarse», subraya Gazel, quien ve también la corbata «como una máscara» que esconde inseguridades y miedos. Un malentendido desencadenará las diferentes situaciones del montaje.
A FUEGO LENTO / La lengua de las corbatas no busca el gag sino alentar el humor a través de esas situaciones y se ha cocido a fuego lento, como explica el director del Tantarantana Julio Álvarez. Sus creadores se han visto a lo largo de dos años unas 10 veces, en residencias de una semana o 10 días. «Lo que me interesa es la búsqueda constante en un proceso artesanal más que la interpretación», dice Estebanell. El actor sigue la línea de otros proyectos suyos como la compañía Kamchatka o la propuesta de circo teatral Call me Maria, de la que era intérprete y codirector.