El Periódico

CRÓNICA

Pasión y entrega de Arteta

La soprano conquistó al público de Sant Feliu de Guíxols con un completo recital

CÉSAR LÓPEZ ROSELL / SANT FELIU DE GUÍXOLS

Viernes, 21 de agosto del 2015

Ainhoa Arteta, el miércoles durante el recital que ofreció en el Festival de Porta Ferrada, en Sant Feliu de Guíxols.

Vestida de rojo pasión, Ainhoa Arteta sorprendió en los bises irrumpiendo en la platea. Marino Nicolini, al piano, tecleaba en el escenario las notas de la Habanera de Carmen y la voz de la soprano empezó a sonar en las últimas filas. Ella se hizo visible y se fue acercando seductora a los espectadores a medida que interpretaba la popular aria de Bizet. Las entusiastas aclamaciones premiaron su esfuerzo para romper el hielo en un espacio tan grande como poco apropiado para un recital lírico como el Espai Port. La cantante había conquistado definitivamente al público que acudió a la cita después de su trabajado recital con amplificación.

Y es que nada arredró a la diva que demostró estar en un gran momento vocal después de su triunfo en los teatros internacionales con óperas como Tosca y Falstaff. La intérprete se ganó a pulso el aplauso de unos seguidores que acudieron no solo a oírla sino también a pulsar su estado de ánimo. Ella no les defraudó. En su relato para introducir los temas no faltaron las alusiones al amor y a sus hijos, Sarah de 15 años, e Iker, de 5. «Es muy duro separarse de ellos», dijo en referencia a los ensayos para preparar los montajes que le han tenido alejada de ellos.

Autores catalanes

Pero fue especialmente explícita a la hora de identificarse con los autores catalanes al presentar las piezas de Obradors y Granados y, sobre todo, antes de cantar a capela El cant dels ocells. «Ho farè amb la meva llengua», proclamó entre ovaciones. Fue más allá al hablar de la calidad de los compositores de «música de nuestro país, federación o lo que sea». «Es más lo que nos une que los que nos separa», añadió antes de interpretar obras de Antón García Abril.

El remate con una impecable versión de Oh, mio babbino caro, un aria de Puccini que le ha acompañado en sus 25 años de carrera, cerró un completo recital. La canción suramericana, con temas de Ovalle, León, Lacerda y Guastavino, había abierto la cita, pero la espectacularidad llegó con las arias de ópera Io son l'umile ancella de Adriana Lecouvreur y la impresionante Vissi d'arte de Tosca interpretadas con nítidos agudos y gran expresividad.

Dos romanzas de zarzuela de La del manojo de rosas de Sorozábal y de El barberillo de Lavapiés, además de la divertida La tarántula, recreada tumbada en el suelo, completaron el programa. Elegante, con gran presencia escénica y una entrega y pasión interpretativas de primera, Arteta reinó en Sant Feliu.

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