Adelantándose un mes al estreno de la nueva entrega de otra exitosa serie de animación, Madagascar 3: De marcha por Europa, llega hoy la cuarta parte de la también muy rentable Ice Age, o cómo los estudios Blue Sky y la compañía Fox han recreado los vaivenes de nuestra prehistoria a partir de las andanzas de unos animales entre simpáticos y esquivos.
Información publicada en la página 68 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 29 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ice Age 4: La formación de los continentes incide en la fórmula que tan buenos resultados dio en las entregas previas, con la ardilla Scrat tomando cada vez mayor protagonismo -no deberían perderse los tres cortometrajes que ha protagonizado, de lo mejor de la serie- y provocando los desastres más inesperados.
No es que la película aporte muchas cosas novedosas, ya que la fórmula se agotó bastante tras la segunda entrega, pero los números cantan: si Ice Age: La edad de hielo recaudó cerca de 400 millones de dólares, la segunda parte subió hasta los 655 y la tercera alcanzó los casi 900, así que los productores se frotan las manos esperando que la cuarta supere a todas las demás.
¿Argumentos para conseguir dar de nuevo en la diana comercial? Incidir en el estilo de relato familiar, pulir poco a poco algunos defectos iniciales de la animación, repetir la fórmula cómica, hacer de Scrat y sus bellotas el centro de atención y seguir confiando en la buena química que se establece entre el mamut Manny, el perezoso Sid y el dientes de sable Diego, aquí enfrentados a una banda de corsarios después de que la ardilla de marras haya provocado la separación de los continentes.
También pertenece a los dominios de la fantasía Dylan Dog, los muertos de la noche, aunque aquí los personajes son de carne y hueso --pero inspirados en un popular cómic italiano creado en los años 80 por el guionista Tiziano Sclavi-- y las situaciones pertenecen a los dominios del terror gótico, con el detective que da nombre al filme enfrentado a zombis, vampiros, licántropos y humanos que consumen con deleite la sangre de los descendientes de Drácula.
BOB MARLEY / En las antípodas de estas dos películas, ya de por si tan distintas, se sitúa otro estreno importante de este fin de semana, Marley, un repaso documental (con entrevistas a familiares, colaboradores, políticos y músicos, y un buen montaje de notables imágenes de archivo) a la vida de Bob Marley, gurú de la música reggae. El filme empezó siendo un proyecto de Martin Scorsese --que lo dejó cuando se embarco en su documental sobre George Harrison--, pasó después a manos de otro cineasta musicologo, Jonathan Demme, y recayó finalmente en Kevin MacDonald, director de cintas bien distintas como El último rey de Escocia y La legión del águila.
El foso, nueva propuesta documental de Ricardo Íscar (Tierra negra) muestra la vida cotidiana de las gentes que forman parte de la orquesta de la ópera del Gran Teatre del Liceu: un documento sobre inquietudes, aspiraciones y gestos antes que sobre la creación musical.
Cierra la selección de propuestas de la semana una comedia amable y generacional italiana, Inmaduros, la historia de un grupo de amigos a punto de cumplir los 40 que deben evaluar su propia vida a partir de un hecho que les enfrenta a su pasado.