Antonio Canales estena este viernes en el Auditori de Cornellà, Miroterráneo, un espectáculo en el que encarna al genio de la pintura Joan Miró. Para poder bailarlo ha tenido que ponerse en forma y perder 14 kilos. "Mi dieta ha sido Rubén Olmo, el coreógrafo, que me ha hecho sudar, sudar y trabajar", asegura el veterano bailaor, encantado de haber recuperado la silueta.
Miroterráneo es el primer proyecto de la nueva compañía Barcelona Ballet Flamenco que impulsa Paca García, de cuya escuela es cantera de primeras compañías flamencas como la de Canales. Para él participar en el espectáculo como artista invitado junto a Carmen La Talegona es un lujo. "Cuando eres joven puedes ser insolente, salir de cualquier manera a escena, pero a mi edad debo ser más cauto", afirma Canales que se ha preparado a fondo para el rol. Ha leído mucho sobre Miró y estudiado su obra, que aparece en escena tanto en proyecciones como a través de la danza.
Diez intérpretes, 6 de ellos debutantes, interpretarán la coreografía de Rubén Olmo, director del Ballet Flamenco de Andalucía. Su propuesta va más allá del flamenco. "La esencia de Miró y el Mediterráneo no puede ser solo flamenca, de ahí que además de soleás y seguidillas interpretadas por un cuadro flamenco, la banda sonora intergre desde Vivaldi a música turca", destaca Olmo.
Canales asegura que lo ocurrido este verano en una playa de Sitges no ha empañado su carrera, al contrario. "Mira que estaba yo enamorado de ese chico", confiesa "pero no ha sido para mal. Después de aquello me han salido muchos proyectos". Al día siguiente del estreno de Miroterráneo partirá para Venezuela y Ecuador donde estrenará el nuevo proyecto de su compañía, Antojo. Después le esperan en Japón y China. Cuando regrese a España bailará en El Escorial El amor brujo, encarnando a la hechicera haciendo pareja con Lola Greco, ambos a las órdenes de la romperdora Marta Carrasco, con música en directo de la Orquesta de Cadaqués. También le espera el Ballet Flamenco de Andalucía, con quien ofrecerá en el Festival de Granada una coreografía inspirada en el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de García Lorca.