Tengo ante mí una foto conmovedora. La semana pasada José Ángel Iríbar, legendario portero del Athletic y la selección española, visitó en Rusia la tumba del Lev Yashin, único guardameta que ha conquistado el Balón de Oro. «Vine aquí en nombre de todos los porteros», dijo con la sencillez con se refiere a las proezas de los solitarios del fútbol, los únicos que usan las manos. La imagen rebasa el interés deportivo porque condensa el respeto por un oficio: la mano que detuvo balones envenenados despeja la lápida de la Araña Negra. El gesto es tan entrañable como el de Bobby Moore, capitán de la selección inglesa en 1966, cuando se limpió las manos en la camiseta antes de alzar la Copa Jules Rimet, mostrando que un trofeo está por encima de quienes lo reciben.
Información publicada en la página 55 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 23 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La dignidad de una profesión se comprueba cuando un colega celebra a otro. Recuerdo una espléndida conferencia de Alain Robbe-Grillet en el Instituto Francés de Barcelona. Javier Aparicio Maydeu le preguntó acerca de La invención de Morel, novela que influyó en el guion de la película El año pasado en Marienbad, que Robbe-Grillet escribió para Alain Resnais. En vez de comentar la obra de Bioy Casares, el novelista francés decidió contarla. La asombrosa trama de un fugitivo que llega a una isla desierta habitada por hologramas, donde se enamora de la esquiva Faustine, llegó a nosotros como un inquietante espectro. Robbe-Grillet calcaba a su colega con admirada precisión.
Nadie ha rendido mejor homenaje a Iríbar que otro portero, Andoni Zubizarreta. En el libro Cultura(s) del fútbol, compilado por Luis V. Solar y Galder Reguera, el exportero del Barça cuenta que de niño no iba a San Mamés. En su pueblo, Aretxabaleta, imaginaba las paradas del héroe que no había visto: «En mi mente anidaba la imagen del Iríbar soñado a quien ansiaba emular». Ningún guardameta ha jugado mejor que Iríbar imaginado por Zubizarreta. Cada destreza emula a un fantasma. Iríbar limpiando la nieve en la lápida de Yashin, Robbe-Grillet hablando por Bioy Casares y la ilusión de Zubi de ser Iríbar pertenecen a la misma serie. Quien logra algo, honra a un espectro.