Ana Torroja ya salió de gira con el repertorio de Mecano en 1999 (Girados, con Miguel Bosé) y en el 2006 (La fuerza del destino). Ahora, a diferencia de la última vez, ha renunciado a crear nuevos arreglos para las canciones y ha ideado un show tipo kit de salvamento para momentos difíciles: hits uno tras otro en versión precocinada, con más instrumentos virtuales que reales: en el Palau, los teclados (esenciales en muchas canciones de Mecano) y los vientos eran pregrabados, y en escena solo se veían tres músicos (guitarra, bajo y batería) enmarcados en una vistosísima pantalla de leds.
Información publicada en la página 72 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 12 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Esta gira parece un apaño para lograr el máximo efectismo con el mínimo contenido. Como vimos el jueves, todo se confía al poder de las canciones de Mecano, 16 de las 27 del repertorio, y a una Torroja envuelta en extraños vestidos que, eso sí, conserva su voz de siempre. Y cuando suenan La fuerza del destino, Los amantes o Mujer contra mujer, el público se exalta porque reconoce textos y melodías que forman parte de sus vidas, y la emoción es tan grande que pasa por alto que las interpretaciones son planas y maquinales; reproducciones low cost en las que, quizá para compensar tanto artificio pregrabado, al guitarrista se le permiten excitaciones rockeras.
ECOS SOLISTAS / Aunque ahora no lo parezca, la carrera en solitario de Torroja tuvo momentos más sustanciosos, como cuando trabajó con Andrés Levin y Arto Lindsay en Paisajes de un sueño. De ahí salió Ya no te quiero, que sonó en el Palau junto a otros momentos de su ruta solista: de la digna A contratiempo a la intrascendente Sonrisa, pasando por Duele el amor, que grabó con Aleks Syntek.
Pero Torroja tiene un plan: manosear de tal manera Cruz de navajas, Me colé en una fiesta y Barco a Venus (y no subestimemos el fragmento acústico con Quédate en Madrid y Sentía) que Nacho y José María Cano digan basta y la obsequien con su tan ansiada reunión. Solo para que deje de injuriar cada noche el legado común. Que así sea: que vuelva Mecano y terminemos con esto de una vez.