Tras su nominación al Oscar como mejor director por Capote, Bennett Miller (Nueva York, 1966) estrena ahora Moneyball, en la que Brad Pitt da vida a Billy Beane, el mánager de un equipo de béisbol en horas bajas que decide poner patas arriba el vestuario y cambiar la estrategia de fichajes utilizando un complicado sistema estadístico. La película está nominada a seis Oscar, entre ellos, mejor filme y actor protagonista.
Información publicada en la página 57 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 03 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
SEnDMoneyball trata de la lucha contra los convencionalismos. Como director, ¿cuál es su relación con el sistema convencional de Hollywood?
-Muy difícil. Hoy en día hacer una película cuesta mucho dinero y los únicos que lo pueden llevar a cabo son los grandes estudios, que no se arriesgan y van a lo seguro: repetir una fórmula de éxito. Por eso vemos tantas secuelas. Si algo funciona, se repite hasta la saciedad, hasta que ya no se le puede sacar más jugo. Cuesta trabajo convencer a los ejecutivos de que hay otras historias que interesan al público.
-¿Es cierto que el Manchester United consultó con Billy Beane para emular su éxito con el equipo?
-Sí. Después del éxito de los Oakland Athletics, en el 2002, técnicos y ejecutivos de fútbol y otros deportes se fijaron en el modelo de Beane, que ahora forma parte de la ejecutiva del Manchester United y está involucrado en la formación de equipos utilizando nuevas estadísticas y sistemas más analíticos. Creo que también está metido en política, tratando de salvar el sistema sanitario de Estados Unidos. Parece ser que en Washington usan el modelo de los Oakland Athletics a la hora de solucionar el problema de la Sanidad. Así que no es solo el béisbol el que se ha beneficiado de su estrategia.
-El guion sufrió muchos cambios. ¿Por qué?
-Porque no es nada convencional. Contamos con dos de los más grandes guionistas de cine, Steve Zaillian y Aaron Sorkin, que a la vez son muy distintos. Zaillian escribió todo el contenido de peso, mientras que Sorkin le dio el toque de humor e ingenio.
-¿Ayudó contar con la ayuda de Brad Pitt encabezando el reparto?
-No solo encabezando el reparto, sino como productor. Brad guarda un gran parecido con Billy Beane. Para él, esta película supuso un gran riesgo, no solo como protagonista, sino como productor. Pitt fue el motor que la hizo funcionar todo el proyecto pesar del mucho escepticismo que encontramos.
-¿Cómo fue su relación con él?
Conectamos enseguida porque ambos compartimos los mismos valores y nos interesan las mismas cosas. Pitt es un productor muy sensato que protege los intereses de la película por encima de todo.
-¿Es usted intuitivo a la hora de tomar decisiones o se basa en los números y las estadísticas, como el protagonista de la película?
-Ambas cosas. Tienes que serlo para sobrevivir en un mundo como el del cine.