El octeto de Filadelfia es una de las escasas formaciones de hip-hop que toca con instrumentos. Tras dos décadas de carrera, su batería y colíder Ahmir Questlove Thompson asegura que The Roots pasan por su mejor momento. El sábado presentarán en el escenario SonarPub (23.15 horas) su último disco, Undun.
-Esta será su cuarta actuación en Barcelona. ¿Recuerda la primera?
-La recuerdo muy bien. Fue nuestro primer concierto en Europa como grupo en un sello multinacional. Era octubre de 1994. Esos primeros años, de 1993 a 1995, fueron cruciales para nuestra carrera.
-¿Por qué?
-Sin esos años bajo nuestra responsabilidad dudo que hubiésemos durado 20 años. Creo firmemente en practicar tu oficio y la razón por la que el entretenimiento, especialmente en Estados Unidos, es tan débil es porque ha desaparecido la idea de subcultura. Esa búsqueda de la nueva estrella es el equivalente al granjero que medica a sus vacas para que crezcan rápido y den más leche. La subcultura ha sido sustituida por esos reality shows donde se supone que se construye una estrella en 13 semanas.
-¿A qué subcultura se refiere?
-A esa idea de que debes perfeccionar tu oficio durante años antes de mostrarte al mundo. Los Beatles son un gran ejemplo. Tocaron en un club de gogós alemán ocho horas al día durante tres años. Eso te da una experiencia y educación que no puedes recibes de golpe. Para The Roots Europa fue nuestro...
-¿Su club de gogós?
-¡Exacto! Nos permitió tocar y crecer. Algunos locales estaban llenos, pero en otros, como en Hamburgo, actuamos para siete personas.
-¿Por qué cree que en los años 80 había tantos grupos de hip-hop y hoy casi todo son raperos solistas?
-¡Ya no hay grupos! The Roots es uno de los últimos grupos de hip-hop. La respuesta simple sería que es más fácil soltar un cheque para un individuo que repartirlo con otros cinco.
-Pero...
-...Pero creo que es algo más profundo. La idea de comunidad ya no resulta atractiva en el hip-hop. Desde el año 2000, la mentalidad egoísta ha arruinado la música: desde cómo la creamos, solos ante el ordenador sin colaborar con nadie, hasta cómo la obtenemos, bajándola sin pagar.
-¿Cree que aquel culto al ego, tan venerado en el hip-hop, se ha convertido en un sálvese quien pueda?
-El hip-hop siempre ha sido así. Por lo que a mí respecta, nuestro último disco ha sido el primero que grabamos en un clima de total libertad.
-¿A qué se refiere?
-Hay una libertad artística de la que no gozan los artistas de hip-hop. En 1974, Brian Eno editó un disco con una orquesta que tocaba de forma horrible. R Kelly jamás podrá hacer eso. El 99% de artistas negros no tiene garantías de que, haga lo que haga, su compañía no le despedirá. Bob Dylan, Bruce Springsteen y Joni Mitchell no tienen que sufrir por eso.
-¿De qué posición goza su grupo?
-Si tiempo atrás hubiésemos grabado un disco con polkas de 1956 yo no hubiese ganado dinero y quizá hubiesen desahuciado a mi madre. La motivación que había tras los 14 discos que hemos hecho era tener críticas tan deslumbrantemente positivas que a nuestro sello le diese vergüenza echarnos. Trabajamos bajo una guillotina imaginaria. La primera vez que no la he visto ha sido con Undun. Y eso es gracias a participar en un programa de televisión.
-¿Tanto ha cambiado la vida de The Roots ser la banda de directo del programa de Jimmy Fallon?
-Sí. Y la otra cosa que nos ha permitido es ensayar. Entre 1992 y el 2009 ensayamos unas diez veces porque cada noche hacíamos conciertos de tres horas. Desde que hacemos ese programa ensayamos cada día.
-¿Y cómo ha afectado al grupo?
-Al principio de nuestra carrera componíamos juntos, pero desde Things fall apart (1999) empezamos a hacerlo por separado. How I got over (2010) fue el primer disco donde volvimos a tocar juntos en el estudio. Hoy veo gran diferencia entre los conciertos actuales y los de antaño. Es duro aceptarlo, pero, ¡hemos estado timando a la gente!
-Dice que la clave de la subsistencia de The Roots es ir de gira en dos autocares. ¿Qué diferencia el suyo del del cantante Black Thought?
-En mi autocar hay discos duros de un terabyte, libros de música, series de televisión, discos... En el suyo hay mucho tequila de marca Patron, mucha cosa verde... Somos seres opuestos. Él lleva camisas de 800 dólares y zapatos italianos de importación de 3.000 dólares. Pero yo también tengo mis vicios...
-¿Cuáles?
-Pujé por un elépé de los Beatles con una portada muy rara. Y él me decía: «¿Pagarás 17.000 dólares por un disco que ni puedes desprecintar?»
-¿Los pagó?
-Dejé la puja. Subió a 30.000.
Información publicada en la página 5 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 14 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)