El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha revelado que un policía de Santiago ya apuntó a Manuel Fernández Castiñeiras como sospechoso por el robo del Códice Calixtino a las 72 horas de su desaparición, hace un año, sin que sus superiores le hicieran caso. El sindicato califica todos los hechos que han envuelto la desaparición y recuperación del manuscrito del siglo XII como una "chapuza" digna "de un guión de una película de Torrente".
Manuel Fernández Castiñeiras, el electricista detenido por la sustracción del Códice Calixtino, entrando en los juzgados de Santiago. EFE 7 XOAN REY
En un comunicado, el sindicato adjunta una minuta rellenada por un agente de la escala básica en la que comunciaba sus jefes que el electricista finalmente detenido había sido despedido de la catedral al ser sospechoso de varias sustracciones, sin haber sido denunciado, que conocía perfectamente la catedral, que se jactaba de "tener diversas antigüedades pertenecientes a la Iglesia" y que tenía un "alto nivel adquisitivo" sin ingresos que los justificasen. Por si no fuera suficiente, el agente añadía, según la copia de la minuta policial distribuida por el SUP, que el electricista había manifestado en ocasiones "que se vengaría".
La minuta aparece con el visto bueno del jefe de la Brigada Local de Seguridad Ciudadana de la comisaría a la que pertenecía el agente.
"Es necesario saber qué pasó con dicha minuta, si se cursó o si no se hizo, y en cada uno de los supuestos, exigir explicaciones a los distintos mandos sobre las razones de su proceder", sostiene el sindicato policial.
Por otra parte, el sindicato policial critica la pompa que rodeó el acto de devolución presidido por Mariano Rajoy ("propaganda al más puro estilo bananero, soviético o de cualquier dictadura poco seria") y la opacidad económica de la Iglesia católica ("deberían explicar el sistema de control, cuánto le han robado, cómo ha sido posible, cuánto dinero mueven y si aplican normas contables legales o no").