• Jueves 30 octubre 2014, 13:10 h

elPeriódico.com

Compra tus entradas para Canet Rock

Regístrate | Iniciar sesión

Adiós a 'La llorona'

La artista transgredió los roles sexuales en la canción popular con desgarradas interpretaciones

Chavela Vargas falleció ayer en México a los 93 años por una insuficiencia respiratoria

Lunes, 6 de agosto del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA

Usando sus palabras, Chavela Vargas no murió ayer, sino que trascendió, como «chamana» que decía ser, tras varios días de paulatino apagón físico en el Hospital Inovamed de Cuernavaca (México), donde ingresó hace una semana. El mundo pierde a una voz que transmitió veracidad e intensidad; una intérprete rompedora, de trayectoria borrascosa, reanimada en su madurez.

Chavela Vargas canta 'La llorona' en la película Frida, con Salma Hayek. YOUTUBE

Vargas, en una de sus últimas apariciones públicas, el 5 de julio en Madrid. ARCHIVO / MAITE CRUZ

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 320 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 06 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

Aunque apartada del régimen de giras que mantuvo activo hasta hace menos de un lustro, Isabel Vargas Lizano, de 93 años, se presentó al público a principios de julio, en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde actuó junto a Miguel Poveda y Martirio, cantando y recitando poemas de Lorca. Dos días después, expresó un «gran cansancio» y fue trasladada al hospital madrileño de La Princesa. De ahí voló de vuelta a México, donde una insuficiencia respiratoria, sumada a complicaciones cardiacas y renales, terminó con su vida. La Vargas (como la conocían en su país) no quiso, estos últimos días, contar con la ayuda de respiradores artificiales ni métodos invasivos. Nada de «maniobras de resurrección», como le advirtió a su médico.

La voz con mayor proyección de la canción mexicana moderna nació en San Joaquín de Flores (Costa Rica), en 1919, aunque se trasladó en su adolescencia al país azteca, donde desarrolló toda su carrera musical con respaldos estratégicos como el del icónico José Alfredo Jiménez. Chavela Vargas dio pronto una visión propia de géneros populares como la ranchera, el corrido y el bolero, asumiendo una actitud desgarrada y rompiendo roles sexuales: fumadora y bebedora, pionera en México en ponerse pantalones, aprendió sobre la marcha a vivir una homosexualidad de la que acabó hablando públicamente muchos años después.

Fue reconocida como «reina del corrido hablado» por su estilo interpretativo y sus parlamentos turbulentos, y su biografía incluye episodios agitados de vida bohemia con el matrimonio Diego Rivera-Frida Kahlo, en particular esta última, así como Agustín Lara y Juan Rulfo. Habló de todo ello en sus memorias Y si quieres saber de mi pasado y Dos vidas necesito: las verdades de Chavela.

No publicó su primer elepé hasta 1960, cuando vio la luz Noche bohemia, del que salió Macorina, con texto del asturiano Alfonso Camín. Luego llegaron sus aproximaciones a la composición popular La llorona, así como Piensa en mí (Lara) y Volver, volver (Fernando Z. Maldonado), y piezas de José Alfredo Jiménez como Que te vaya bonito y En el último trago.

RETIRADA Y OLVIDADA / A caballo de los años 60 y 70 consolidó su obra y, en paralelo, su personaje de mujer libre y descarada, aunque progresivamente ligada a la botella de tequila. En 1979 anunció su retiro y pasó los años 80 desaparecida de la escena, hasta el punto de que Mercedes Sosa dijo una vez, en un recital, «si alguien pasa por México, que ponga una rosa de mi parte en la tumba de Chavela Vargas». No estaba muerta, pero vegetaba alimentada con licores destilados. Más tarde bromearía afirmando que si se mantenía bien era porque había pasado buena parte de su vida conservada en alcohol.

En 1991 dejó atrás esta etapa inerte y regresó a los escenarios. Empezó ahí una segunda vida artística mucho más lucida mediática y comercialmente. Sabina la reivindicó en Por el bulevar de los sueños rotos (Las amarguras no son amargas/ cuando las canta Chavela Vargas) y Almodóvar recurrió a su voz en Kika, La flor de mi secreto y Carne trémula. Saludada repentinamente como gran dama de la canción, paseó con su poncho y su voz reseca por recintos nobles como el Olympia de París y el Carnegie Hall neoyorquino. Y transcurrido ese ciclo, se acabó convirtiendo en una experta en anunciar retiros y no consumarlos. En 1998 pasó por el Palau en una gira promocionada con toda pompa como la última. Volvió varias veces, y su adiós a Barcelona se produjo en la misma sala en el 2006, dos años después de recibir la medalla de Isabel la Católica de manos de José María Aznar. Elevada distinción para esta descarriada «chamana».

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Ocio y Cultura

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más visto
Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado