-Volver a tocar El acto le habrá removido algo por dentro...
Información publicada en la página 66 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 14 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-Ha pasado el tiempo suficiente para retomarlo de una forma festiva, de reivindicación. Durante muchos años no toqué canciones de Parálisis, me dolían demasiado, pero ahora me siento fuerte. Por eso lo hago.
-Cuando salió el disco usted aún estaba en Alaska y Los Pegamoides. Se dijo que la chica de la portada era una modelo...
-Yo aún tenía contrato con Hispavox, por eso hicimos ese juego: una chica de espaldas con una peluca blanca, como si fuera otra, y yo aparecí como «artista invitada». Pero participé desde el principio.
-¿Le creó problemas con los Pegamoides?
-No, porque ya habíamos decidido que el grupo se terminaba. Olvido se quedó al margen y al final se unió a Dinarama. Musicalmente le apetecía venirse con Eduardo (Benavente) y conmigo, pero nos veía como un grupo compacto, éramos pareja...
-Usted era la que tenía formación musical. ¿No era raro tirarse años en el conservatorio para acabar tocando en una banda de ética punk?
-No, me fascinaba ver gente sin conocimientos con esa actitud: «subo al escenario y lo hago». Aunque tocaran tres acordes básicos.
-Ha habido reediciones del disco que se han escapado a su control...
-Totalmente. Tengo los derechos del disco y el nombre del grupo, pero era todo hablado, sin firmar nada, y me dan pereza los pleitos. Claro, yo no podía imaginar que Eduardo se moriría, que el disco, de Tres Cipreses, iría a parar a Dro, que luego lo vendería a Warner... Hay reediciones en las que no han contado conmigo y yo podría haber aportado fotos inéditas, textos contando cosas...
-¿Desean reproducir el sonido original del disco o hacerlo evolucionar?
-Ha evolucionado: tenemos un equipo mejor y tocamos mejor. El disco tenía un sonido naíf, pero era el producto de una carencia. Aun así, suena peculiar y refleja cómo nació la independencia en España. Fue el primer disco independiente.