Naranja, rojo, amarillo, de Mark Rothko (1903-1970), con un precio de 86,8 millones de dólares (66,8 millones de euros), se convirtió este martes en la estrella de la subasta de arte contemporáneo y de posguerra celebrada en la sede neoyorquina de Christie's. La cifra alcanzada por el lienzo, después de una intensa puja que hizo disparar vertiginosamente su valor, convierte a la tela en el récord alcanzado por una obra de arte contemporáneo en subasta y por supuesto en la pieza más cara del pintor expresionista. El anterior récord lo ostentaba Francis Bacon cuyo Tríptico alcanzó los 63 millones de euros en el 2008.
Subastan una obra de Rothko por casi 67 millones de euros. ATLAS
La obra 'Naranja, Rojo, Amarillo', de Mark Rothko, subastado el martes en la sala Christie's de Nueva York. Anonymous | AP
La tela de Rothko, realizada en 1961, "es una obra maestra que ha atraído la atención de mucha gente por su valor y belleza", según Laura Paulson, directora de la venta. Es la "personificación" del arte de Rothko, continúa la experta, "en él se recrea una experiencia que invoca lo trascendental". Y es también la pieza más importante del artista estadounidense que ha salido al mercado desde Centro blanco, vendido en el 2007 por 72,8 millones de dólares (56,10 millones de euros). "La extraordinaria escala y la fuerza de la paleta de esta obra sublime son la esencia de la profunda visión de Rothko", concluye Paulson.
Las obsesiones de Yves Klein
Aunque el de Rothko no fue el único récord de la sesión de ayer que recaudó un total de 388 millones de dólares (299 millones de euros), FC 1, de Yves Klein (1928-1962), por el que se pagaron 36,4 millones de dólares (28 millones de euros), pasó a ser el trabajo del pintor francés que más valor económico ha alcanzado en una puja, superando a su anterior trabajo más caro: MG 9, por el cual se pagaron 23.5 millones de dólares (18 millones de euros) en el 2008 en Sotheby¿s.
El lienzo, uno de los más importantes del periodo de posguerra en el que el artista francés combina su característico color azul con pigmentos rosas para representar el fuego y unas siluetas humanas, es el último que pintó, tan solo unas semanas antes de su prematura muerte, a los 34 años. Según la experta en arte de posguerra Loic Gouzer, "esta obra de Klein es para Europa lo que la pintura Número uno de Pollock es para EEUU, en ella se encarnan las obsesiones de este artista por reconciliar los conceptos de la presencia y la ausencia, la vida y la muerte".
En la puja de ayer también se subastaron piezas de Jackson Pollock, Barnett Newman, Gerhard Richter, Alexander Calder, Willem de Kooning, Richard Diebenkorn, Andy Warhol y Cindy Sherman, entre otros.