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NOVEDAD musical

Marina Rossell grabará un disco dedicado a George Moustaki

La artista adaptará al catalán piezas del trovador francófono a modo de homenaje

La cantante acaba de rescatar sus siete primeros trabajos en 'Inicis 1977-1990'

NÚRIA MARTORELL
BARCELONA

Domingo, 2 de enero del 2011

La cantautora barcelonesa Marina Rossell, en una reciente imagen. Abajo, la carátula del disco que reúne sus primeros trabajos.

Marina Rossell mira al pasado y al futuro, sabiendo que siempre hay referentes a los que acudir. En los que mirarse. La cantante acaba de reunir sus siete primeros discos (trabajos descatalogados y la mayoría editados por primera vez en compacto -para el primero, Si volíeu escoltar, contó ya con los arreglos de Lluís Llach-) en un cuidado «cofre, con dedicatorias, letras, créditos... «para que la gente vea que tiene un valor en sí mismo», subraya la artista. Además, la artista anuncia que «este 2011 será el año Moustaki». ¿El motivo? Grabará y publicará Marina Rossell canta a Moustaki, el primer álbum con todas las piezas del trovador francófono traducidas al catalán, más una escrita por la propia Rossell.

«Es una letra en la que describo y explico cosas de él, con estrofas como esta: Mai no et va faltar el temps per estimar,/ ni viatjar al cor de les persones,/ ni banyar-te en l'aigua clara del riu més net./ Mai no et va faltar el temps per estimar...», adelanta.

¿Y cómo se encuentra ahora Moustaki de salud? Hace casi dos años que ya no actúa. «Está delicado pero muy cuidado. Tiene un enfisema pulmonar y está con oxígeno. Pero, ¿sabes que no deja de pintar? Es más, hará la portada de mi disco y ya me ha enviado algunas pinturas», explica Rossell. Precisamente cada enero George Moustaki ha sido siempre el invitado fiel del Festival del Mil·lenni, pero ya en el 2009 apenas pudo cantar tres canciones en el Palau de la Música, siendo la última actuación de este eterno profeta.

UN «REGALO» DE LLACH, OLLÉ, TERO... / «Este disco homenaje es el gran regalo que le hemos de hacer entre todos», suspira Rossell. Y con este «todos» se refiere a artistas como Llach, que adaptará Ma solitude (Ma solitut); Joan Ollé, que se encargará de Le factuer (El carter); Josep Tero, Le Métèque (El metec); Víctor Obiols, En Méditerranée (Mediterrani al vent), y Pelai Ribas Sans la nommer (Sense anomenar-la), entre otros. «He buscado a diferentes artistas que también me acompañarán, pero no haciendo duetos, sino cantando conmigo de una forma distinta. Mi idea es que sean de varias generaciones para dar una visión transversal. Y que cada canción tenga un vestido nuevo, sin traicionar el espíritu del original».

En el repertorio estarán «las más conocidas», incluso la mítica Milord, que Moustaki escribió para una Édith Piaf que la hizo suya y se convirtió en uno de sus mayores éxitos.

«SOY HIJA DE LA TRANSICIÓN» / Rossell anda enfrascada también en la promoción de Inicis 1977-1990, título de este recopilatorio «tan ligado a la transición», constata, y que acaba de sacar al mercado. «Es la recuperación de la memoria lírica de esta época, porque yo soy hija de la transición: nací como cantante en el 1977», recuerda. Su primer disco de canciones populares, Si volíeu escoltar, lo grabó en la calle de Casp, delante de la fábrica de cartones donde trabajó de peón para costearse los estudios de enfermería. «No veas lo que fue contar con Llach en los arreglos y dirección musical. Tenía 20 años y lo viví como un regalo». Y con el segundo álbum (Penyora), que presentó en el Palau, su carrera alzó el vuelo con La gavina. ¿Imaginaba la repercusión que acabaría teniendo esta canción? «No, claro. La cantaba de una forma inocente, aunque sí percibí que tenía mucha nobleza, mucha magia».

En 1980 hizo un inspirado canto al feminismo con Bruixes i maduixes, musicando poemas «de mujeres de distintas épocas, todas vivas». En el 82 reclutó a Ros Marbà para Cos meu, recorda, y de nuevo a Llach para Barca del temps (1985). Y en 1988 hizo de Rosa de foc un grito anarquista, con la «crítica visión» que Vázquez Montalbán le escribió en Barcelones: «Ciutat vídua de poder i de somnis».