El artista que sentaba cátedra cada vez que desbordaba su capacidad creativa. Con su cante ancho y arriesgado. Con ese eco tan personal de su voz. Enrique Morente (Granada, 1942) ha fallecido en Madrid tras las complicaciones surgidas a raíz de una operación (inicialmente se dijo que de úlcera pero se trataba de cáncer de esófago) que desembocó en un infarto cerebral. La familia de Enrique Morente ha solicitado la autopsia al sospechar que se ha podido cometer alguna "negligencia médica", según informa la agencia Europa Press citando fuentes cercanas a la familia. La autopsia se realizará en el Instituto Anatómico Forense. La capilla ardiente del cantaor se instalará el martes a las 15.00 horas en la sede de la SGAE.
Concierto de Enrique Morente el 20 de noviembre de 2010. YOUTUBE / FLAMENCO TV
El gran renovador del flamenco y el primer galardonado con el Premio Nacional de Música (1994) y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2006) ha tenido a sus muchísimos seguidores en vilo desde que el pasado jueves empezaron a circular informaciones sobre la gravedad de su situación. Y los pronósticos más pesimistas finalmente se han confirmado. Cuando ha fallecido (a las 16.40 horas) en la clínica privada La Luz, el hospital era un auténtico hormiguero de famosos (desde Joaquín Sabina hasta Antonio Carmona) y periodistas.
Morente es una de las personalidades que más huella ha dejado en la definición del flamenco contemporáneo. "Me criticaban por ser innovador y no ser gitano", dijo a este diario en 1993 antes de cantar en el Grec. "Hay que ser salvaje, libre y cantar lo que te salga", aseguró un año después, antes de abrir el ciclo Músiques del món en el Jazz Sí Club. Ha participado en todos los festivales flamencos de Barcelona. El Liceu, el Palau de la Música y hasta el remodelado El Molino... No hay rincón de la ciudad por el que no haya paseado su arte.
Los 49 palos y medio del jondo
Nacido el día de Navidad (de aquí a 12 días hubiera cumplido 68 años) en el barrio del Albaicín,siendo un adolescente viajó a Madrid para abrirse camino y empezó a trabajar en tablaos como Las Cuevas de Nemesio, Zambra y el Café de Chinitas, donde fue conocido inicialmente como Enrique el Granaíno. Pronto se relacionó con maestros como Manolo de Huelva, Pepe de la Matrona y Manolo Caracol, convirtiéndose en uno de los cantaores más completos de su generación, como demostró en sus dos primeros discos, Cante flamenco (1967), con el guitarrista Félix de Utrera, y Cantes antiguos del flamenco (1968), con Niño Ricardo.
Sus ganas de innovar le llevaron a experimentar buscando la renovación en la mezcla de las distintas formas de expresión flamenca y desde Homenaje flamenco a Miguel Hernández (1971), adaptaciones de poetas como San Juan de la Cruz, fray Luis de León, García Lorca, Alberti, Machado y Guillén se convirtieron en una constante de sus letras.
El cantaor, que presumía de ser el único capaz de cantar los "49 palos y medio del jondo", volvió al cante puro, con el Homenaje a don Antonio Chacón (1977), por el que recibió el Premio Nacional de Música Popular, y Morente-Sabicas (1990). Pero pronto le entraron de nuevo ganas de hacer travesuras --"el flamenco que yo hago es... torcido", admitió hace solo un año-- y se consolidó en el panorama vanguardista musical con el imborrable Omega, grabado en 1997 con Lagartija Nick, y su aproximación a la obra de Federico García Lorca de Poeta en Nueva York y a las canciones de Leonard Cohen.
Fusión con África y Cuba
En el 2002 presentó el espectáculo África, Cuba, Cai, basado en la fusión de la música africana, cubana y el cante flamenco. Un año después, rindió tributo a la guitarra española en El pequeño reloj, donde colaboraron guitarristas como Ramón Montoya, Tomatito y Niño Josele. En el 2005 presentó 'Morente sueña La Alhambra' y exhibió su inevitable gusto por la experimentación y la fusión. En el 2006 actuó junto a Sara Baras y Vicente Amigo en el Festival de Flamenco de Londres, en el que le bautizaron como "el Picasso del flamenco". Qué premonitorio.
Su siguiente lanzamiento fue precisamente Pablo de Málaga (2008), en el que puso voz y música a textos del pintor malagueño. Curiosamente, entre sus 23 grabaciones no tenía un álbum de directos hasta que en el 2009 se animó a hacerlo porque, según dijo con sorna, "la tarjeta de crédito estaba tiesa". E incluyó un tema nuevo en compañía de los suyos, Estrella Morente (cantaora que sigue la genial estela de su padre), Soleá (la hija universitaria que estaba a punto de dar el salto a la música), Enrique (el pequeño que se curtía haciéndole coros durante sus giras) y sus nietos.
Justo la noche anterior a la operación, dio por finalizado el rodaje del documental del realizador Emilio Ruiz Barrachina El barbero de Picasso, en homenaje a Eugenio Arias (peluquero, amigo y confidente del pintor). Ese día pudo visionar las últimas escenas grabadas: su interpretación de la canción Guern-Irak ante el cuadro El Guernica en el Museo Reina Sofía. Y la grabación en el estudio de la letra de Antonio Vega El Ángel Caído.