Los expertos en demografía lo llaman un boomlet. Es decir, un pequeño baby boom, un súbito crecimiento de los nacimientos, aunque aún es pronto para que sea un baby boom, una tendencia prolongada a lo largo de los años. Eso es, según datos oficiales del Gobierno estadounidense, lo que está viviendo EEUU. En el 2006, hubo 4,3 millones de nacimientos, el mayor número, según un trabajo de la agencia Associated Press (AP), desde 1961, justo cuando el baby boom que se produjo tras la segunda guerra mundial empezaba a declinar.
Los datos disponibles del 2007 abundan en la tendencia al alza, ya que entre enero y abril hubo 1.376.000 nacimientos frente a 1.348.000 del mismo periodo del 2006. Esto convierte a EEUU en el país del primer mundo con una tasa de fertilidad más alta (2,1 niños por mujer), contradiciendo la tendencia en los países desarrollados de disminución de la natalidad.
La primera explicación es el alto índice de natalidad de la comunidad hispana, que ya supone el 13% de la población estadounidense. A finales del año pasado, un estudio de la Oficina del Censo afirmaba que los apellidos García y Rodríguez son el octavo y el noveno, respectivamente, más frecuentes en EEUU, mientras que Martínez está a punto de superar a Wilson como el décimo más común. No es de extrañar si se considera que los bebés hispanos constituyeron el 25% de los nacimientos del 2006. A ello contribuyó tanto la presencia de los latinos establecidos legalmente en el país como la de las inmigrantes sin papeles que dan a luz en EEUU conscientes de que, por ley, su bebé será ciudadano estadounidense por el mero hecho de haber nacido en el país. El índice de fertilidad de la comunidad hispana alcanza los 3,1 niños por mujer.
La política de la abstinencia
Pero el boomlet no se debe solo a los hispanos. El crecimiento de la natalidad también se dio entre los negros (2,1 de tasa de fertilidad) y los blancos no hispanos (1,9), así como en otras comunidades. La misma tendencia se ve en las diferentes franjas de edad, incluso, y esto no son buenas noticias, entre adolescentes, cuya tasa de natalidad aumentó en el 2006 por primera vez en los últimos 15 años. Este último dato coincide con ocho años de política desde la Casa Blanca de promoción de la abstinencia sexual, y no de los anticonceptivos, para combatir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.
Lo cual lleva al análisis de los expertos de las razones del aumento de la tasa de natalidad. La ecuación en los países desarrollados dice que los niveles de fertilidad descienden a medida que las mujeres se incorporan al mercado laboral, lo que conlleva retrasar la maternidad. En los países europeos, la red social del estado de bienestar da a priori más oportunidades para compaginar familia y trabajo que en EEUU, donde este equilibrio se deja por completo en manos de las familias y del sector privado, con el gasto que ello supone. Y aun así, la natalidad crece más en el gigante norteamericano.
Menos abortos
Según varios expertos citados por la AP, las razones son variadas: un descenso en el uso de los anticonceptivos, las restricciones para abortar en algunos estados y un descenso en la calidad de la educación sexual. Así, ayer se hizo público un informe del Guttmacher Institute en el que se afirma que en el 2005 los abortos descendieron hasta 1,2 millones, comparados con los 1,6 millones de la década de los 90. En España, la tendencia es la contraria. Según el Ministerio de Sanidad, entre 1996 y el 2006 se duplicaron las cifras de interrupción de embarazos.
También hay un componente cultural y religioso. Por ejemplo, los índices de natalidad de la próspera Nueva Inglaterra son muy semejantes a los de Europa, mientras que en el Midwest y el sur --la América profunda, por decirlo con trazo grueso-- presenta unos números más altos. Es allí donde la sociedad es más conservadora y la religión --evangelistas, baptistas, mormones-- tiene mayor presencia y peso en la vida cotidiana.
Sea por lo que sea, si alguien está satisfecho con estas cifras son los economistas: ahora que los nacidos durante el baby boom se jubilan y amenazan con llevar la seguridad social a la bancarrota, la cifra de dos nacimientos por mujer es considerada la ideal para que el sistema no se colapse. Eso si el boomlet se convierte en otro baby boom.