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Fórmula 1

"Alonso se salvó por poco", reconoce el médico de la F-1

"No me extraña que pensase en su madre mientras volaba y saliese rapìdamente del coche para serenarla", cuenta Jürgen Lindemann

"Alonso se salvó por poco", reconoce el médico de la F-1

Alonso, tras el accidente de Melbourne.

EMILIO PÉREZ DE ROZAS / BARCELONA

Sábado, 26 de marzo del 2016 - 15:43 CET

Es evidente que no hace falta la opinión de un experto, ni si quiera de un importante doctor, para saber que el bicampeón español de F-1, el asturiano Fernando Alonso, salvó milagrosamente su vida en el accidente que sufrió durante la primera parte del primer gran premio del año, disputado en Melbourne (Australia). El propio ‘Nano’ lo dijo solo 24 horas después de volar sobre el Haas F-1 del mexicano Esteban Guitiérrez, chocar contra un muro, dar dos vueltas de campana y destrozar su McLaren-Honda contra el muro opuesto del trazado urbano más hermoso del mundo.

VOLAR A 310 KMS/H

Ahora ha sido un médico, el doctor Jürgen Lindemann, experto de la Federación Internacional del Automóvil (FIM), quien, en unas declaraciones al semanario alemán ‘Der Spiegel’, reconoce que Alonso “se salvó por poco" en el accidente que protagonizó a 310 kilómetros por hora en el Gran Premio de F-1 de Australia. Es una nueva versión de la sentencia del bicampeón asturiano cuando dijo “he gastado una de mis vidas”.

“Cuando un piloto experimentado como Alonso se ve en las imágenes volando por los aires y saliendo ileso puede decirse a sí mismo: este auto es el vehículo más seguro posible. Pero no olvidemos una cosa: tuvo suerte. Se salvó por poco”, explica el alemán Lindemann. El médico de la federación estimó que pese a caminar por los boxes poco después del accidente, Alonso seguramente sintió el impacto del choque en el cuerpo.

RECUPERARSE DESCANSANDO

"Yo no estaba ahí presente, pero seguro que le dolían los músculos y los huesos. Eso tarda una semana y después se acaba, por regla general. Estos chicos tienen cuerpos muy entrenados y muy elásticos. Pueden encajar bien algo así". Según Lindemann, la mejor forma de superar el 'shock' consiste en "descansar, relajar los músculos, comer liviano, dormir. Y después volver al auto lo más rápido posible".

"Siempre me asombra la forma en la que superan esto. He visto a corredores salir de una montaña de chatarra, caminar hacia los boxes y subirse a otro bólido. Algo impensable para nosotros".

PENSAR EN LA MADRE

El médico recordó que un accidente de este tipo deja secuelas en la mente de los pilotos. "Algunos no pueden dormir o se despiertan bañados en sudor. Es algo psíquico, que no afecta al cuerpo o al dolor. Un accidente grave implica un estrés impresionante para la mente. El corredor vive todo como si ocurriese en cámara lenta. Y completamente consciente".

Lindemann también consideró típica la reacción de Alonso, quien contó que pensó en su madre en el momento en el que volcaba con el bólido. "No me extraña, no, que pensaba inmediatamente en su madre, que pensase en ella mientras daba voltereras. Es una conducta clásica. Por eso salió tan rápidamente del coche, para mostrar que estaba bien". El doctor cree además que los pilotos están dispuestos a correr cada vez más riesgos. "La disposición al riesgo, en especial por parte de los corredores muy jóvenes, crece de una manera exponencial", dijo Lindemann.

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