Los pilotos catalanes han vuelto a marcar la pauta en los entrenamientos de un gran premio del Mundial de motociclismo. Esta vez es en Alemania, en la Alemania más lejana de todas, en el trazado de Sachsenring, donde este fin de semana se celebra el gran premio, bajo la lluvia, en la montaña, en un trazado difícil, con subidas y bajadas, curvas mayoritaria de izquierdas y muchísima igualdad. Maverick Viñales, Pol Espargaró y Dani Pedrosa han logrado los mejores tiempos de los primeros dos entrenamientos, disputados sobre un solo carril, a veces seco, a veces mojado, pero casi siempre con un ligero chirimiri sobre los monos y motos de los pilotos.
Al accidente de Mattia Pasini, que ha arrollado a un técnico despistado de Ducati en la calle de boxes, afortunadamente sin daños graves para ninguno de los dos protagonistas, siguió una caída, más espectacular y dañina (casi se destroza toda la Suter) para la moto de Marc Márquez que para el campeón de Cervera. Además, al pequeño de los Espargaró una avería extraña en la Kalex le ha obligado a empujar su máquina en los últimos diez minutos de la segunda sesión.
La igualdad es enorme en las tres categorias, aunque tanto Viñales, sólido lider del Mundial de Moto3, como Espargaró, veloz en seco y mojado, y Pedrosa, ganador los dos últimos años en Sachsenring, parecen tener controlada la situación. Según dicen los metereólogos, el gran premio va a seguir con tiempo indeciso a lo largo de todo el fin de semana.